Mundial 2026: el impacto del cambio climático y el calor extremo
Cuando la Copa Mundial de Fútbol arranque en Estados Unidos, México y Canadá, millones de personas estarán pendientes de los resultados, las sorpresas y las figuras del torneo. Sin embargo, algunos científicos creen que otro protagonista podría marcar el ritmo de la competencia: el calor extremo.
Dos estudios publicados por Climate Central y la World Weather Atribution en las semanas previas al torneo advierten que el cambio climático está aumentando significativamente el riesgo de que los partidos se disputen bajo condiciones que pueden afectar tanto el rendimiento de los jugadores como la salud de atletas y aficionados.
Climate Central concluyó que 97 de los 104 partidos programados tienen actualmente una mayor probabilidad de registrar temperaturas superiores a los 28 grados Celsius, un umbral que investigaciones previas asocian con una disminución del rendimiento físico y mayores riesgos para la salud.
Según el estudio, casi la mitad de los encuentros tienen al menos un 50% de probabilidad de disputarse bajo condiciones de calor que pueden afectar el desempeño deportivo. En 26 partidos, el cambio climático incrementó esa probabilidad en al menos diez puntos porcentuales.
Los investigadores señalan que las temperaturas elevadas pueden reducir la frecuencia de los sprints, la distancia recorrida por los jugadores y la velocidad de recuperación entre esfuerzos intensos. También aumentan el riesgo de agotamiento por calor y golpes de calor, especialmente en encuentros de alta exigencia física.

Los antecedentes recientes en Estados Unidos
Uno de los partidos identificados como de mayor riesgo es el encuentro entre Uruguay y España programado en Guadalajara, México. Climate Central estima que existe un 70% de probabilidad de que se juegue bajo condiciones de calor perjudiciales para el rendimiento, una probabilidad que aumentó significativamente debido al calentamiento global. Los riesgos asociados al calor extremo ya tuvieron una manifestación visible en un torneo reciente.
La selección uruguaya, además, ya fue protagonista de incidentes relacionados con las altas temperaturas. Durante la Copa América de 2024, disputada también en Estados Unidos, el árbitro asistente guatemalteco Humberto Panjoj se desplomó durante el encuentro entre Perú y Canadá en Kansas City. El juez fue retirado en camilla y posteriormente se informó que sufrió deshidratación en medio de temperaturas que superaban los 35 °C. Días después, el defensa uruguayo Ronald Araújo también abandonó un partido debido a problemas relacionados con el calor. Para varios especialistas, aquellos episodios ofrecieron una muestra de los desafíos que podrían repetirse durante el Mundial de 2026 si continúan aumentando las temperaturas estivales en Norteamérica.
Las preocupaciones van más allá de los futbolistas. Un análisis independiente realizado por World Weather Attribution advierte que al menos uno de cada cuatro partidos podría disputarse bajo niveles de estrés térmico que justificarían medidas especiales de protección, como pausas adicionales de hidratación, monitoreo médico reforzado y ajustes en los horarios de juego. Incluso la final del torneo figura entre los encuentros con riesgo térmico potencial.
Durante el Mundial de Clubes de 2025, considerado por muchos como un ensayo de cara a la Copa Mundial de 2026, el jugador argentino Enzo Fernández, afirmó haber sufrido mareos debido al calor y describió las condiciones como «muy peligrosas». Paralelamente, aficionados denunciaron largas filas para acceder al agua y temperaturas superiores a los 30 °C en algunos estadios, mientras varios encuentros también enfrentaron interrupciones por tormentas eléctricas y otros eventos meteorológicos extremos.
Para los científicos, el Mundial 2026 representa un ejemplo visible de una tendencia más amplia: el cambio climático ya está alterando actividades que tradicionalmente se realizaban bajo condiciones consideradas normales.

¿El último mundial en verano?
“Nuestras investigaciones muestran que el cambio climático está teniendo un impacto real y medible en la viabilidad de celebrar Mundiales durante el verano del hemisferio norte”, señaló la climatóloga Friederike Otto, cofundadora de World Weather Attribution.
Las advertencias llegan en un contexto particularmente cálido. La Organización Meteorológica Mundial estima además una alta probabilidad de que un evento de El Niño se consolide durante los próximos meses, un fenómeno que suele elevar las temperaturas globales y aumentar la probabilidad de olas de calor en diversas regiones del planeta.
Aunque el fútbol profesional dispone de recursos para adaptarse mediante cambios de horarios, pausas de hidratación o infraestructura especializada, los investigadores señalan que la situación refleja desafíos mucho más amplios para trabajadores al aire libre, agricultores, comunidades urbanas y poblaciones vulnerables que enfrentan las mismas condiciones sin las medidas de protección disponibles en los grandes eventos deportivos.
Lo que ocurra durante el Mundial podría convertirse así en una de las demostraciones más visibles de cómo el calentamiento global ya está modificando actividades cotidianas, económicas y culturales en distintas partes del mundo.
Disclaimer: Esta nota fue elaborada con ayuda de inteligencia artificial a partir de información publicada por Climate Central, World Weather Attribution, Mongabay, Colglob y otras fuentes científicas citadas. Viatori verificó y contextualizó los datos para su audiencia en Centroamérica.
