Cómo la conservación de los manglares produce miel en CentroaméricaPor: Jorge Rodríguez y Michelle Soto
Para los antiguos mayas, los manglares eran más que el límite entre la tierra y el mar. De ellos obtenían alimento, madera y sal; sus apacibles canales funcionaban como rutas comerciales que conectaban diferentes regiones de Mesoamérica. Incluso las abejas meliponas (sin aguijón) ocupaban un lugar especial en ese mundo: el Códice de Madrid documenta prácticas apícolas y el dios Ah Mucen Kab era venerado como protector de la miel y también de quienes la producían.
Más de mil años después, los bosques salados centroamericanos continúan siendo una fuente de vida y sustento para miles de familias costeras. Sin embargo, a diferencia de sus antiguos pobladores, hoy enfrentan amenazas como el cambio climático, la expansión agrícola, la contaminación y el desarrollo costero no planificado. La pesca ya no es suficiente para proveer a las comunidades, lo que ha llevado a las abejas a recuperar un rol protagonista que había quedado olvidado.
La producción de miel se ha convertido en una nueva apuesta para demostrar que conservar el manglar también puede ser una forma de construir medios de vida.
Total Región: 494.624
Los manglares representan, aproximadamente, el 2% de la cobertura boscosa de toda Centroamérica, con un poco menos de 500 mil hectáreas de extensión. Si bien ese porcentaje podría parecer residual, lo cierto es que cada hectárea de mangle captura hasta cuatro veces más carbono que la de un bosque tropical.
Pero esa importancia ecológica no ha sido suficiente para protegerlos. Durante décadas, los manglares centroamericanos han cedido terreno frente a la expansión agrícola, el desarrollo costero, la contaminación y el cambio climático. En países como Guatemala, El Salvador y Costa Rica, la expansión de la caña de azúcar ha reducido su cobertura y alterado la conectividad hídrica mediante el desvío de ríos. En otras zonas, la tala para obtener leña y carbón vegetal continúa degradando estos ecosistemas.
Hectáreas de manglar en Centroamérica
Especies de mangle
Especies representan casi el 90% de la cobertura de manglar del istmo
El cambio climático añade una amenaza adicional. En el Pacífico costarricense, el aumento de la temperatura del agua afecta la sobrevivencia de los propágulos de mangle rojo. En diferentes zonas del istmo, las lluvias más intensas acarrean escombros y sedimentos que alteran la dinámica de estos bosques de sal. Además, las redes de pesca abandonadas, o redes fantasma, incendios y otras presiones, obligan a las personas a replantear la manera en la que conviven con el manglar.
El 90% de los manglares del mundo se encuentran en países en vías de desarrollo, en donde las amenazas antropogénicas avanzan rápidamente y sin control. Pero, en los últimos años, la cultura de restauración ya forma parte de las comunidades costeras. La presencia de diferentes proyectos impulsados por la cooperación internacional y, en algunos casos, el apoyo gubernamental, han introducido una variedad de técnicas destinadas a recuperar la salud de los bosques. Sin embargo, en la mayoría de las comunidades, la restauración es voluntaria.
El siguiente reto es que todo este esfuerzo se traduzca en la generación de medios de vida para las comunidades. La producción de miel es una alternativa innovadora y con muchas posibilidades. En Costa Rica, Apimangle demostró cómo la restauración hidrológica aceleró el regreso de la flora nativa, poblando el paisaje con árboles de mangle que hoy alimentan colmenas elevadas sobre el agua. Los análisis químicos revelan una miel única, con un 30% de polen de mangle y alta concentración de minerales debido al néctar salobre.
La restauración de manglares en Centroamérica pasó de ser un esfuerzo aislado de “sembrar árboles” a una disciplina científica y comunitaria de alta complejidad.
En Centroamérica se restauran manglares desde hace 30 años, pero la transición clave ocurrió hace unos 15 años, cuando se entendió que restaurar un manglar es, ante todo, devolverle su dinámica hidrológica.
Ensayos de reforestación: siembra de mangles
Nació la técnica de Restauración Ecológica de Manglares (REM). En lugar de solo introducir plantas, los esfuerzos se dirigieron a la rehabilitación hidrológica.
Auge del carbono azul e involucramiento de las comunidades
Popularizado por científicos latinoamericanos, la Restauración Ecológica de Manglares (REM) consta de 5 pasos previos a “tocar el lodo”:
Entender la ecología local.
Mapear los patrones hidrológicos históricos (cómo entraba el agua antes).
Identificar las perturbaciones (¿qué mató al manglar: una calle, la sedimentación, la contaminación?).
Resolver las perturbaciones hidrológicas primero (abrir canales).
Solo si es necesario, sembrar. En más del 70% de los casos, si se arregla el agua, el manglar se siembra solo.
Consiste en la apertura y limpieza de canales para permitir la entrada de la marea. También implica el restablecimiento de la topografía y se eliminan barreras artificiales (se rompen diques de viejas salineras o camaroneras para reconectar el humedal con el mar o el estuario). Los propágulos (semillas de mangle) llegan solos.
El ecosistema está tan degradado o aislado que abrir canales no es suficiente, se requiere ayuda humana para eliminar especies invasoras y crecer los propágulos hasta que tengan una raíz fuerte (para ello se establecen viveros comunitarios). Las semillas se siembran directamente durante la marea baja.
Inspiradas en el sistema flotante de cultivo prehispánico del Valle de México, las chinampas son unas pequeñas isletas artificiales a base de madera, bambú y otros materiales orgánicos. Funcionan como plataformas que sostienen el sustrato orgánico y protegen mecánicamente el desarrollo temprano de las plántulas. Esta técnica se emplea cuando el lodo no es estable debido a la degradación o la dinámica de las mareas puede arrastrar las semillas antes de que enraícen.
El factor comunitario: Ninguna de estas técnicas funciona a largo plazo si no se ejecuta mediante la gobernanza local. Son los saberes locales los que determinan por dónde corren los canales de marea viejos y cuándo es el momento exacto del año para limpiar o sembrar.
FUENTE: Conservación Internacional y CCAD.
En El Salvador, la comunidad de El Mango vivió un quiebre similar: tras limpiar hectáreas de bosque salado a pura voluntad, descubrieron una floración tan rica que multiplicó sus colmenas, permitiendo a los pobladores íntimos conocimientos sobre el ciclo de las abejas. Sin embargo, la variabilidad climática y la partida del financiamiento internacional los han obligado a adaptarse nuevamente y buscar la manera de sostener una actividad con muchos beneficios y que no daña al bosque salado.
El desafío actual de las comunidades en Costa Rica y El Salvador ya no es demostrar que el manglar puede recuperarse, sino encontrar la fórmula para construir mercados locales justos que sustituyan los subsidios internacionales.
Mil años después de que los antiguos mayas navegaran estas mismas aguas, el destino de los bosques salados de Centroamérica vuelve a entrelazarse con el de las abejas. En esa resistencia cotidiana, el dulce salitre deja de ser solo un producto único de la biodiversidad para convertirse en el símbolo de una economía costera que se niega a desaparecer, endulzando el futuro de un ecosistema que es vital para el planeta.
Aunque el mangle se poliniza mayoritariamente por viento, la presencia de abejas aumenta la producción de propágulos (semillas), acelerando la regeneración natural.
(Apis mellifera): híbrido entre abejas europeas y africanas.
Producción:
Alta (28-56 litros por colmena/año)
Requiere traje, ahumador y plataformas
Generalista
Alimenticio / exportación
(Sin aguijón): nativas.
Producción:
Baja (1-2 litros por colmena/año).
Se puede manejar sin protección.
Especialistas, polinizan plantas nativas específicas.
Medicinal / gourmet / ritual.
Abeja real Sagrada para los mayas por ser medicinal.
Mariola / Angelita / Doncellita Estas son abejas muy pequeñas. Su miel es famosa por usarse para tratar problemas de la vista (cataratas y carnosidades).
Soncuano / Pizco / Enreda-pelo Polinizadoras muy activa.
Sus propiedades antisépticas aceleran la regeneración de la piel. |
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La miel de abejas nativas (como la Mariola) es sumamente cotizada para tratar problemas de la vista como cataratas y carnosidades. |
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Gracias a la influencia marina, es rica en minerales y antioxidantes que fortalecen las defensas del organismo. |
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Su densidad y composición química alivian de forma eficaz la tos, el asma y las inflamaciones de la garganta. |
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Consumir miel de manglar no solo es un deleite gastronómico y medicinal; es apoyar la conservación de las barreras vivas contra el cambio climático.
FUENTE: CINAT-UNA, Apimangle y Entre Manglares.