Tres voces que protegen la historia y la naturaleza de Retalhuleu
Un habitante recorre en lancha los canales de Manchón Guamuchal, en la costa del Pacífico de Guatemala. En el humedal, la pesca, el turismo y la conservación dependen de la salud del manglar. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori.

Tres voces que protegen la historia y la naturaleza de Retalhuleu

Durante una mañana despejada en Retalhuleu, Gonzalo Ramírez, guía turístico oficial del Parque Arqueológico Nacional Tak’alik Ab’aj, encabeza un grupo de aproximadamente 15 visitantes. Bajo la sombra de los árboles y frente a los antiguos monumentos de piedra, se detiene para situarlos en una ciudad cuyos orígenes se remontan al año 800 a. C.

En el suroccidente de Guatemala, el departamento de Retalhuleu se extiende desde las faldas volcánicas hasta la costa del Pacífico. Sus bosques, humedales y sitios arqueológicos forman parte del patrimonio natural y cultural que tres guías locales ayudan a conocer y conservar.

Sus recorridos conectan a los visitantes con los manglares y las aves del humedal Manchón Guamuchal, el bosque de la Reserva Natural Privada Patrocinio —a unos 30 minutos de la cabecera departamental— y la historia de Tak’alik Ab’aj. Para estos guías, el oficio también es una forma de educar y de involucrar a sus comunidades en la protección de la flora, la fauna y el patrimonio ancestral.

Gonzalo Ramírez explica uno de los monumentos de piedra del Parque Arqueológico Nacional Tak’alik Ab’aj durante un recorrido con visitantes. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori.

La memoria viva de Tak’alik Ab’aj

En Tak’alik Ab’aj, las estructuras fueron levantadas con piedras volcánicas de río y en sus plazas conviven los estilos de dos civilizaciones. Sus monumentos permiten observar la transición de la influencia olmeca al florecimiento del arte, la escritura y el calendario mayas.

Ramírez decidió convertirse en guía para compartir la historia y la naturaleza de su tierra natal. Para él, este trabajo es una forma de educar y despertar orgullo por las raíces locales. “Esta ciudad maya que tenemos acá es una de las joyas arqueológicas porque guarda los primeros grabados, las esculturas sagradas y los altares que dieron vida a nuestra civilización”, recalca mientras conduce al grupo por los senderos.

En 1965, el sitio recibió un nombre en idioma k’iche’ que se traduce como “piedra parada”. En septiembre de 2023, Tak’alik Ab’aj fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su importancia como puente cultural en la historia prehispánica de Mesoamérica.

Ramírez anima a los visitantes a valorar ese patrimonio: “Invitamos a todos nuestros vecinos, amigos y a todo el mundo para que visiten esta ciudad y se den cuenta de que aquí tenemos el inicio de la cultura maya”.

Mario Rivera observa el manglar durante uno de los recorridos en lancha que guía por los canales de Manchón Guamuchal.Foto: Jorge Rodríguez/Viatori.

Entre los canales de Manchón Guamuchal

En la costa pacífica de Retalhuleu, Mario Rivera recorre en su lancha los canales de Manchón Guamuchal. Tras cinco años guiando a visitantes por el humedal, encuentra en el turismo una oportunidad para enseñar cómo el equilibrio del lugar depende de la salud del bosque costero.

En este territorio habitan aproximadamente 600 familias dedicadas principalmente a la pesca artesanal. Los pobladores celebran reuniones comunitarias para evitar la tala y coordinar el cuidado de los mangles rojos, negros y blancos, que protegen las orillas y sirven de refugio a la fauna.

“La presentación del mangle y unos que otros animalitos que se miran por ahí también es de lo que le atrae a los turistas”, explica Rivera. Durante el trayecto, ayuda a los viajeros a descubrir los animales ocultos entre las raíces y las ramas: “Hay mapaches, pisotes, también tenemos lo que es pájaros, garzas”. También menciona especies más difíciles de observar, como los tepezcuintles y los felinos que habitan en el bosque.

En sus recorridos, el cuidado del manglar se vincula con el sustento de las familias y con la posibilidad de que los visitantes conozcan la vida que alberga.

Paulino Chubac muestra una guía de identificación de aves durante un recorrido por la Reserva Natural Privada Patrocinio.Foto: Jorge Rodríguez/Viatori.

El cuidado del bosque en la Reserva Patrocinio

En El Palmar, en el límite con Retalhuleu, Paulino Chubac recorre los senderos de la Reserva Natural Privada Patrocinio. El guía conoce el trabajo de campo por los años que dedicó a distintos cultivos.

En los últimos años, el interés por recorrer este bosque ha crecido, impulsado por los visitantes que valoran su estado de conservación y la tranquilidad del entorno. Para Chubac, el cuidado del lugar comienza con acciones cotidianas, como depositar la basura en recipientes, y con la educación comunitaria.

Ese compromiso incluye la protección de la fauna, un mensaje que transmite tanto a los viajeros como a las nuevas generaciones de la comunidad: “Aquí tenemos bastantes aves porque las cuidamos. Siempre hablamos con las personas, en especial, con los jóvenes y con los niños, para que entiendan que nadie debe lastimar a las aves ni a los mamíferos; así los animales se sienten seguros en su espacio y tienen la confianza de dejarse ver”.