Una conversación con Mariamila Rodríguez, especialista en gobernanza oceánica
El Tratado de Alta Mar (BBNJ) se adoptó el 19 de junio de 2023 en la Conferencia Intergubernamental sobre la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional, celebrada bajo los auspicios de las Naciones Unidas, y entró en vigor el 17 de enero de 2026. Es el tercer acuerdo de aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Aunque el acuerdo se centra en la protección y uso sostenible de la biodiversidad marina en aguas internacionales, sus implicaciones van mucho más allá de los océanos lejanos.
Para países en desarrollo como Guatemala y Honduras, el tratado podría abrir oportunidades de acceso al financiamiento, a la cooperación científica, al fortalecimiento institucional y a la participación en la toma de decisiones que definirán el futuro de la gobernanza oceánica global.
Conversamos con Mariamila Rodríguez, especialista costarricense en gobernanza oceánica, sobre lo que está en juego para Centroamérica.
¿Por qué es importante que países como Guatemala ratifiquen el tratado?
El tratado ya entró en vigor y ahora viene una etapa muy importante: la implementación. En enero (2027) se realizará la primera Conferencia de las Partes y ahí se tomarán decisiones fundamentales sobre cómo funcionará el acuerdo. Se van a definir reglas de procedimiento, la composición de órganos técnicos y científicos y otros aspectos que parecen administrativos, pero que son las reglas del juego para los próximos años.
Es muy importante que los países en desarrollo estén sentados en esa mesa porque cada región va a defender sus intereses. Guatemala tiene una gran oportunidad si logra concluir su proceso de ratificación a tiempo para participar plenamente en esas discusiones.
¿Qué beneficios concretos podría obtener Guatemala del tratado?
Hay varias oportunidades. Una de ellas es participar en mecanismos de conservación y gestión de la biodiversidad marina en alta mar, especialmente en la protección de ecosistemas y especies que están conectados con nuestras costas.
También hay oportunidades para fortalecer la cooperación y la coordinación con otros foros e iniciativas internacionales. Tenemos una interconectividad muy fuerte con los ecosistemas oceánicos y mantener ecosistemas saludables beneficia a especies que representan un recurso importante para actividades económicas, investigación y conservación.
¿Qué oportunidades ofrece para científicos e instituciones de investigación?
El fortalecimiento de capacidades es una de las grandes oportunidades del acuerdo.
Estamos hablando de capacitación, acceso a información científica, transferencia de conocimientos y participación en investigaciones. Por ejemplo, científicos guatemaltecos podrían formar parte de expediciones y cruceros de investigación, adquirir experiencia y llevar ese conocimiento de regreso a las instituciones nacionales.
Ese intercambio científico es uno de los beneficios más importantes para los países en desarrollo.

¿Cómo puede ayudar el tratado a fortalecer las capacidades técnicas de los países?
Uno de los componentes del acuerdo son las evaluaciones de impacto ambiental para actividades que puedan afectar la biodiversidad en alta mar.
Lo importante es que los países desarrollen capacidades propias para participar en esos procesos. Que existan expertos nacionales con la capacidad técnica para revisar una evaluación de impacto ambiental, identificar riesgos y aportar observaciones fundamentadas.
Ese fortalecimiento institucional será clave para que los países puedan involucrarse activamente en la implementación del tratado.
¿Qué oportunidades de financiamiento contempla el acuerdo?
El tratado incluye un mecanismo financiero compuesto por diferentes instrumentos.
Hay fondos asociados al uso de recursos genéticos marinos, aportes a través de mecanismos internacionales existentes y fondos destinados a apoyar la participación efectiva de los países en desarrollo en las reuniones y procesos del acuerdo.
Actualmente existen contribuciones importantes de la Unión Europea y de organizaciones filantrópicas para apoyar la puesta en marcha de la estructura institucional del tratado.
Usted ha dicho que el acuerdo también tiene un componente de equidad. ¿A qué se refiere?
Hoy en día solo un grupo muy reducido de países tiene los recursos y la tecnología para acceder a los recursos de alta mar.
Lo que busca el tratado es nivelar el terreno de juego. Crear mecanismos para que todos los países, independientemente de sus capacidades económicas o tecnológicas, puedan acceder a información, desarrollar capacidades y participar en los beneficios derivados del uso sostenible de la biodiversidad marina.
Ese componente de equidad es uno de los elementos más importantes del acuerdo.
¿Qué papel tendrán las comunidades y la sociedad civil?
Uno de los aspectos más innovadores del tratado es que reconoce explícitamente la participación de actores no estatales.
El acuerdo establece procesos de consulta y señala quiénes deben participar. Esto permite que organizaciones, comunidades y otros actores puedan aportar información, expresar preocupaciones y ser considerados en propuestas relacionadas con áreas protegidas o evaluaciones de impacto ambiental.
Me parece un enfoque muy moderno porque no deja la participación únicamente a discreción de los Estados.
¿Cómo llega América Latina a esta nueva etapa del tratado?
La región ha avanzado bastante. Entre los países latinoamericanos y caribeños que ya han ratificado el acuerdo están Belice, Panamá, Costa Rica, Honduras, México, Chile, Ecuador, Uruguay, Brasil, Cuba y República Dominicana.
Ahora lo importante es que más países se sumen y puedan participar en las decisiones que se tomarán durante los próximos años. La conferencia de las partes va a ocurrir de cualquier manera. La pregunta es si nuestros países estarán presentes para influir en esas decisiones o si otros las tomarán por nosotros.
Esta historia se elaboró en el marco del programa de becas de la Conferencia Nuestro Océano 2026, organizado por la Red de Periodismo Ambiental de Internews.
