El clima extremo amenaza la estabilidad social de los animales

Los fenómenos climáticos extremos no solo transforman los paisajes del planeta, sino que también alteran profundamente las estructuras sociales del reino animal. Según una reciente investigación publicada en la revista Nature Ecology & Evolution y recogida por el medio SINC, el aumento de eventos climáticos severos pone en jaque las estrategias de supervivencia de especies altamente sociales, como los monos capuchinos cariblancos.

El estudio, liderado por científicos del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal, se basó en más de 33 años de observación de primates en los bosques tropicales secos de Costa Rica. Los resultados revelan que, si bien vivir en grupo ofrece ventajas evolutivas, como una mejor defensa frente a depredadores y un mayor éxito en la competencia por recursos, estos beneficios tienen un límite cuando el clima se vuelve extremo.

En condiciones ambientales normales, los grandes grupos de capuchinos logran dominar los mejores territorios, desplazando a los grupos pequeños hacia zonas menos productivas. Sin embargo, esta hegemonía se debilita ante fenómenos como El Niño y La Niña. Las sequías intensas y las lluvias torrenciales reducen drásticamente la disponibilidad de alimento y agua, lo que intensifica la competencia interna en los grupos numerosos.

Odd Jacobson, autor principal del estudio, señala que en escenarios de escasez crítica, el costo de mantener un grupo grande supera las ventajas. Los datos satelitales utilizados en la investigación confirmaron que, durante las estaciones secas severas, los grupos se ven obligados a concentrarse en las pocas áreas con recursos, lo que desencadena conflictos violentos entre comunidades vecinas.

La advertencia de los expertos es clara: el calentamiento global está aumentando la frecuencia e intensidad de estos ciclos climáticos. Si esta tendencia continúa, las sociedades animales podrían sufrir transformaciones radicales, que incluirían la fragmentación de comunidades, el abandono de grupos por parte de los individuos y una reorganización poblacional que alteraría el equilibrio ecológico. Este hallazgo subraya la vulnerabilidad de las especies sociales ante un clima cada vez más impredecible y hostil.