Una revisión científica advierte que cambiar el color de las lámparas no basta para reducir la contaminación lumínica. El primer paso debe ser eliminar la iluminación innecesaria.
La luz artificial nocturna es una de las formas de cambio ambiental que más rápido crecen y, al mismo tiempo, una de las menos reguladas. Una revisión publicada en Nature Reviews Biodiversity advierte que sus efectos pueden observarse desde la actividad de los genes hasta el funcionamiento de los ecosistemas completos.
La iluminación nocturna puede alterar los ritmos biológicos, la orientación, el movimiento, la alimentación y la supervivencia de distintas especies. Sus consecuencias alcanzan a insectos, aves, murciélagos, plantas y organismos acuáticos, además de modificar las relaciones entre depredadores, presas y polinizadores.
Los investigadores proponen una jerarquía de medidas para abordar el problema. La opción más efectiva es eliminar las luces innecesarias. Después, deben aplicarse controles espaciales, como dirigir la iluminación únicamente hacia donde se necesite y evitar áreas ecológicamente sensibles.

En tercer lugar aparecen los controles temporales: reducir la intensidad, apagar las lámparas durante periodos de poca actividad o instalar sensores de movimiento. La modificación del espectro —por ejemplo, reducir la luz azul— ocupa el último nivel y no debería utilizarse como única solución.
La revisión también señala que gran parte de los estudios disponibles son de corta duración y que aún falta comprender los efectos acumulativos de la iluminación junto con otros factores, como el cambio climático, la contaminación química y la pérdida de hábitat.
Los autores consideran necesario incorporar la evidencia ecológica en las normas de alumbrado y en la planificación de ciudades, carreteras, costas y áreas protegidas. Conservar la oscuridad natural, concluyen, también es una forma de proteger la biodiversidad.
Fuente: Understanding and managing ecological light pollution, Nature Reviews Biodiversity.
Aviso de transparencia: Esta nota fue generada con apoyo de herramientas de inteligencia artificial y posteriormente revisada, editada y supervisada por periodistas humanos de Viatori.

