La organización pide preparar los servicios sanitarios ante sequías, calor y enfermedades. En Centroamérica, la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria figuran entre las principales preocupaciones.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que el fortalecimiento de El Niño en el Pacífico oriental puede traducirse en dificultades para acceder a agua segura, producir alimentos y mantener en funcionamiento los servicios de salud en regiones como Centroamérica. De acuerdo con los reportes emitidos hasta mediados de septiembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima una probabilidad del 90 % de un evento «muy fuerte». El impacto, sin embargo, ya se ha dejado ver en varias regiones de Latinoamérica, con especial énfasis en el norte de Centroamérica, Colombia y Perú.
“El Niño no es solamente un fenómeno climático”, afirmó Ciro Ugarte, director del Departamento de Emergencias en Salud de la OPS. El funcionario añadió que sus efectos «pueden afectar la salud de las personas de múltiples maneras, desde la inseguridad alimentaria, las enfermedades transmitidas por vectores y por el agua, hasta la interrupción de los servicios de salud».

de El Niño en países de la Región de las Américas (período de referencia: enero-14 de septiembre de 2026). Fuente OPS.
Las declaraciones del funcionario acompañan el primer reporte regional de situación, que identifica sequía o déficit hídrico activo en Bolivia, Perú y países del Caribe, incendios con impacto o riesgo sanitario en Costa Rica, Chile y Brasil, y afectaciones por lluvias intensas o inundaciones en otros cinco países de la región. Aunque también aclaró que las cifras son preliminares y que no todos los eventos observados han sido atribuidos directamente a El Niño.
En Centroamérica, el informe destaca la inseguridad alimentaria en el Corredor Seco de Guatemala, El Salvador y Honduras, considerada la mayor amenaza para las poblaciones. En Panamá, indica el informe, se espera un «patrón de extremos hidrológicos» con inundaciones en el norte del país y déficit hídrico en las demás regiones. Costa Rica, por su parte, ya reporta un incremento del 67 % en casos de dengue respecto de 2025.
En general, el informe destaca que más de 5,2 millones de personas se encuentran afectadas, expuestas o en situación de inseguridad alimentaria aguda en la región, mientras que varios países ya registran impactos sanitarios asociados a eventos climáticos extremos.

Inseguridad alimentaria y riesgos para la salud
De acuerdo con el informe presentado por la OPS, en Guatemala se proyecta que la inseguridad alimentaria aguda afectará a cerca de 3 millones de personas en niveles críticos, particularmente en regiones como Alta Verapaz, donde el 28 % de su población ya está en fase de crisis. Según un reporte del instituto meteorológico guatemalteco, el país registró hasta septiembre un déficit de «alrededor de un tercio de los valores normales», situación que podría prolongarse al menos durante el primer semestre de 2027.
El Gobierno de Guatemala, a través del Ministerio de Agricultura, anunció el programa Suelos y Agua para el Futuro como una alternativa para aprovechar mejor el agua, recuperar suelos y mejorar las condiciones de producción ante la variabilidad climática. Según anunció la titular de la cartera, María Fernanda Rivera Dávila, el programa incorpora la metodología Keyline para distribuir el agua de lluvia en los terrenos agrícolas, favorecer su infiltración y conservar la humedad.
Los impactos asociados al fenómeno de El Niño no se limitan a ello. La oficina de país de la OPS/OMS reportó 1.207 emergencias, 93.722 personas afectadas, 1.843 incendios forestales liquidados, 7.126 hectáreas afectadas y 6 albergues habilitados (279 personas alojadas).
En el ámbito de la salud pública, OPS identificó riesgos de enfermedades transmitidas por vectores, afecciones relacionadas con el calor y problemas respiratorios vinculados a incendios. Además, el déficit de lluvias y la reducción de los caudales de los ríos también han afectado al sector energético. En Guatemala se registró una caída del 25,5 % en la generación de energía hidroeléctrica en comparación con el mismo período de 2025, según el Ministerio de Energía y Minas.

Ante ese escenario, la organización recomienda reforzar la vigilancia epidemiológica y las alertas tempranas, proteger el abastecimiento de agua y energía en los establecimientos sanitarios y revisar los planes de contingencia. Asegurar medicamentos, vacunación y continuidad de la atención forma parte de la respuesta que propone para reducir los posibles impactos durante los próximos meses.
