Si el mundo no cambia de rumbo, este podría ser el planeta que heredaremos en 2050
De continuar como hasta ahora, para 2050, el clima en el planeta Tierra será más severo. Foto: Pexels.

Si el mundo no cambia de rumbo, este podría ser el planeta que heredaremos en 2050

Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte que las próximas décadas estarán marcadas por olas de calor extremas, pérdida acelerada de biodiversidad, escasez de agua y un fuerte impacto económico si no se adoptan medidas urgentes para frenar la crisis ambiental.

El planeta todavía tiene margen para cambiar su futuro, pero la ventana de oportunidad se reduce rápidamente.

Esa es una de las principales conclusiones del séptimo informe Global Environment Outlook (GEO-7), elaborado por cerca de 300 científicos para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El documento analiza cómo podría lucir el mundo en 2050 si se mantienen las tendencias actuales de emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación y destrucción de ecosistemas.

Las proyecciones son contundentes. De mantenerse el ritmo actual, las emisiones globales aumentarían casi un 50%, y alcanzarían alrededor de 75 mil millones de toneladas anuales para 2050. Esto intensificaría las olas de calor hasta convertirlas en una realidad cotidiana para prácticamente toda la población mundial.

El informe también anticipa una presión sin precedentes sobre los recursos naturales. La extracción anual de minerales, metales, combustibles fósiles y otros materiales superaría los 165 mil millones de toneladas, lo que representaría un aumento de más del 60% respecto a los niveles registrados en 2020. Esta demanda aceleraría la pérdida de bosques, humedales y otros ecosistemas esenciales para regular el clima y conservar la biodiversidad.

«Si las naciones siguen arrastrando los pies y desaprovechan su capacidad colectiva, miles de millones de personas enfrentarán un futuro incierto, especialmente en el mundo en desarrollo», dice Maarten Kappelle, Líder de Servicio en la Oficina de Ciencia del PNUMA.

El GEO-7 estima que el cambio climático, por sí solo, podría reducir en alrededor del 4% el producto interno bruto mundial cada año hacia 2050. Conforme aumenten los impactos climáticos y ecológicos, las pérdidas económicas serán aún mayores y afectarán con mayor fuerza a las poblaciones vulnerables, ampliando las desigualdades existentes.

La naturaleza pagaría un costo elevado. Los científicos proyectan la desaparición de alrededor de un millón de kilómetros cuadrados de ecosistemas naturales debido principalmente a la expansión agrícola y otros cambios en el uso del suelo. Al mismo tiempo, muchas especies seguirían perdiendo hábitat y los arrecifes de coral, ya afectados por el calentamiento de los océanos, enfrentarían un riesgo creciente de desaparecer en amplias regiones del mundo.

Pero el informe insiste en que la degradación ambiental no es un problema aislado de la economía o del bienestar humano. A medida que aumentan las temperaturas, también disminuye la productividad, se reducen las cosechas, se incrementan los costos asociados a los desastres y millones de personas enfrentan mayores dificultades para acceder al agua y a los alimentos. El PNUMA estima que solo los efectos del cambio climático podrían representar pérdidas equivalentes al 4 % de la economía mundial cada año hacia 2050.

El acceso al agua es otro de los grandes desafíos que dibuja el GEO-7. Si las tendencias actuales continúan, cerca de un tercio de la población mundial vivirá bajo condiciones de estrés hídrico. En algunas regiones las lluvias serán más intensas y destructivas; en otras, las sequías se prolongarán durante meses o incluso años, afectando la agricultura y aumentando la inseguridad alimentaria.

Aun así, el informe evita caer en el fatalismo. Los científicos sostienen que estos escenarios no son inevitables, sino el resultado de decisiones políticas, económicas y sociales que todavía pueden cambiar. Reducir rápidamente las emisiones, transformar los sistemas energéticos y alimentarios, restaurar ecosistemas y utilizar los recursos de manera más eficiente podría modificar significativamente el rumbo durante las próximas décadas.

“Con un esfuerzo integral de cada gobierno en su totalidad y de cada sociedad a todos sus niveles, la humanidad todavía puede cambiar el rumbo”, afirma Maarten Kappelle.


Aviso de transparencia: Esta nota fue elaborada con el apoyo de inteligencia artificial a partir de información pública del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y fue revisada, editada y verificada por periodistas humanos antes de su publicación.