Kokedama es una técnica descendiente del bonsái que consiste en crear recipientes naturales para las plantas. Ambas comparten la característica de permitir un crecimiento en frondosidad pero no en tamaño. Además de la belleza natural que aportan ocupan poco espacio, por lo que son muy recomendadas para el interior de los hogares.
Originalmente la técnica japonesa del kokedama consistía en bolas de musgo que permitían que se pudieran sostener las raíces de distintos arbustos, plantas florales, silvestres o pequeños arbolitos.
Sin embargo, ahora se ha cambiado el material principal porque el musgo es muy importante en los ecosistemas y al extraerlo se facilita el deterioro y erosión de los bosques, por lo tanto la reducción de la biodiversidad.
Casi todas las plantas pueden vivir con esta técnica, pero hay unas que funcionan mejor porque están provistas de fuerza y resistencia. Algunas de ellas son las cintas, hiedras, suculentas y helechos. Todas estas plantas son frondosas y decorativas.
Para crear la “maceta” se necesitan una mezcla de sustratos. La proporción es de 70% de tierra, 25% de arcilla y 5% de perlita. Hay un ingrediente especial, aunque no es indispensable: akadama, un sustrato especial para bonsái. También se necesita fibra de coco e hilo de algodón, preferiblemente de color marrón.
Paso a paso

Todos los sustratos se mezclan y se van humedeciendo hasta conseguir una mezcla consistente. Cuando se logra que la tierra esté barrosa se hace con ella una bola.
Luego se hace un orificio para la planta. Se coloca y se cubre con más tierra para que las raíces no queden expuestas.
Una vez lista la maceta se cubre con capas de fibra de coco. Se hace un envoltorio y con él se rodea la bola de tierra. Se va fijando con el hilo. Al terminar se dan varias vueltas con hilo alrededor de la planta para que quede firme.
Para que se mantenga bella y sana se recomienda colocarla en interiores o en sombra porque el sol la secaría.
El riego se puede hacer una vez por semana. Se sumerge la bola en un recipiente de agua que cubra la fibra de coco pero que no llegue hasta la planta. Empezaran a salir burbujas de su interior, cuando deje de hacerlo es el momento de retirarla del agua. Luego se deja en una superficie plana hasta que escurra naturalmente el exceso de líquido.
Esta alternativa es sencilla, permite un cultivo fácil y no requiere de muchos cuidados, por lo que es recomendable para quienes no tienen tiempo para cuidar las plantas, pero quieren estar en contacto con la naturaleza.
*Con información de Bioguia.









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