En Petén existen varios modelos de concesión forestal que han probado ser exitosos. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

En la década de los 90’s el recién creado Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), dio en concesión forestal, durante 25 años, unas 500 mil hectáreas (ha) de bosque tropical a 13 comunidades de Petén para el manejo y explotación sustentable de los recursos naturales.

En noviembre de 2015 la organización internacional Rainforest Alliance resaltó este modelo como “la mejor práctica a nivel mundial para la gestión de bosques tropicales”. De acuerdo con autoridades del CONAP, la Reserva de la Biosfera Maya (RBM), en donde se encuentran importantes sitios arqueológicos y turísticos como Tikal y El Mirador, entre otros, es una extensión de unos 2,2 millones de ha, de las que un 22% fue entregado en concesión.

En Carmelita, la mayoría de los pobladores son socios de la Cooperativa y todos se relacionan y benefician con el turismo. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Carmelita, una comunidad de 300 habitantes ubicada en el municipio de San Andrés, Petén, es una de las beneficiadas con este modelo de concesión forestal. Para conseguir un mejor rendimiento, fundaron la Cooperativa Carmelita R.L., con lo que se han inmerso en actividades de aprovechamiento de recursos maderables, cosecha y exportación de xate, carpintería y construcción y turismo comunitario.

Gracias a la concesión forestal, por medio de la cooperativa, han construido un centro de salud dentro de la comunidad, brindan asistencia a los pobladores de la tercera edad así como becas para los estudiantes destacados. Además han conseguido posicionarse como uno de los productores de maderas finas más importantes del norte del país.

“El 88% de la caoba y el cedro que exporta el país proviene de las zonas en concesión”, refiere un comunicado de CONAP emitido en 2015.

Peligros para la concesión

La extracción de productos forestales es esencial para su sobrevivencia. Foto: Carlos Duarte/Viatori

A pesar de ser un modelo exitoso que ya cuenta con el reconocimiento internacional, aún existen grandes riesgos para el bosque y las comunidades que lo protegen y viven de él. De acuerdo con Eddie Godínez, ingeniero forestal que trabaja en Carmelita, uno de los mayores riesgos es que el Estado no renueve el tiempo de concesión.

“Con eso se perdería todo lo que se ha logrado hasta la fecha. De igual forma hay otros riesgos que se mantienen latentes, como el narcotráfico, la tala ilegal y la extracción petrolera”, mencionó Godínez.

De las 13 comunidades que iniciaron, tres de ellas cayeron en las presiones de otros sectores interesados y vendieron sus propiedades, las que fueron taladas, perdiendo grandes extensiones de tierra.

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A pesar de los desafíos, Rainforest Alliance alaba el modelo y piensa llevarlo a otros países de América Latina como México y Honduras, entre otros.

“Son el mejor modelo a nivel mesoamericano que combina el desarrollo social y económico, garantizando la sostenibilidad del bosque y de las comunidades a largo plazo”, dijo José Ramón Carrera, director para América Latina de la referida organización.

*Con información de Hoy digital

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

6 comentarios en «Concesión forestal, un modelo a imitar»

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