“Lo maté porque se comía mis pollos”

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Francisco Asturias Dom 10, Ene 2021

En 2007, la familia de Spizaetus, a la que pertenece el águila galana (Spizaetus ornatus), pasó de estar formada por 12 especies diferentes, a solamente cuatro. La razón de esta disminución se debe principalmente a que estas aves, distribuidas en toda la región neotropical del continente americano, dependen de la cobertura forestal en los territorios que habitan.

“Las cuatro especies construyen nidos con ramas en grandes árboles. Como ocurre con muchas especies que habitan en el bosque húmedo hay grandes vacíos de conocimiento sobre su biología reproductiva y sobre el tamaño de su población, apenas hay registros sobre nidos ocupados”, dice el sitio especializado en aves rapaces, Raptors of the world.

Debido a que la intervención humana en los últimos años ha arrasado con los hábitats naturales, en detrimento de cultivos y pastizales para ganado, el águila galana, que en Guatemala habita el norte del país, está considerada como una especie cuyo estado de conservación es “casi amenazado”.

Un informe de Birdlife internacional de 2016, calificó su tendencia poblacional como decreciente. Se estima el tamaño de su población en entre 13,300 y 33,300 aves reproductoras. Actualmente esta presente en Centroamérica (Belice, Guatemala, Mexico, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Panama) y en Sudamerica (Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, Suriname y Venezuela).

Al igual que la mayoría de aves del mundo, las rapaces del género Spizaetus cuentan con poca investigación acerca de su estado real, así como las amenazas que enfrentan y las acciones que hay que tomar para detener la disminución de sus individuos. Según raptors of the world, los conflictos con los humanos podrían ser una de las grandes amenazas que enfrentan. “La deforestación favorece este conflicto, ya que se alimentan con mayor frecuencia de especies domesticas. Para el conjunto de las especies de este genero, se cree que su principal amenaza es la destrucción del habitat”.

“Lo maté porque se comía mis pollos”

La mate porque se come mis pollos! (eso dicen los pobladores)
En el Remate han matado una Aguila Penachuda (Spizaetus…

Publicada por Francisco Asturias en Domingo, 10 de enero de 2021

 

Francisco Asturias, famoso conservacionista de Guatemala, publicó en sus redes sociales una fotografía de un águila galana muerta, colgada de las patas en una zona boscosa al norte del país centroamericano. La razón por la cual, según Asturias, esta ave terminó en estas condiciones, fue debido a que un campesino decidió matarla “porque se come mis pollos”.

Y este es uno de los grandes conflictos entre la vida silvestre y las poblaciones humanas. “Conozco gente que me ha invitado a matar jaguares, porque se comen el ganado”, decía Gabriel Urruela, un fotógrafo y conservacionista guatemalteco. “No saben que esa no es la solución”, añadió´.

Murciélagos, iguanas, monos y serpientes. “Hasta jaguares han matado aquí en El Remate, no se diga tepesquientles, chachalacas, ardillas, pájaros, monos, etc. No es cosa nueva”, decía uno de los comentarios hechos en la publicación de Asturias.

En Guatemala, es el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), el ente que se encarga de velar por la protección de la vida silvestre y de sus hábitats, mediante el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP), así como la División de Protección a la Naturaleza (DIPRONA) de la Policía Nacional Civil (PNC). Sin embargo, la poca cantidad de agentes y guardaparques, y el limitado recurso económico destinado a combatir estos crímenes, entre los que se incluye el tráfico ilegal de vida silvestre, permite a las personas actuar en detrimento de la vida natural.

Falta de educación y apoyo comunitario

Puesto de observación control cercano a Yasal/Burral destruido por pobladores en Laguna del Tigre. Foto: CONAP

“Es lamentable lo que hacen los pobladores. Pero más lamentable es, la falta de políticas que den educación y generen fuentes de empleo que permita a la mayoría de guatemaltecos obtener riqueza. La falta de lo anterior redunda en las Invasiones de nuestros hoy pocos bosques y en acciones como la lamentable pérdida del águila”. La publicación de Asturias generó muchas reacciones de parte de sus seguidores, y fueron muchas las voces que claman porque el Estado implemente políticas educativas que fomenten el cuidado y protección de la naturaleza y la vida silvestre.

Una de esas voces que ha trabajado por inculcar en la niñez el amor por la naturaleza es la de Marlo García, pajarero e investigador ciudadano, quien colabora con WCS Guatemala. “Tenemos que empezar a cambiar la forma en cómo vemos la naturaleza, porque somos parte de ella”, dijo. Además de esto, considera importante crear una “red de sensibilización”, que empiece en los hogares de las comunidades. “Sensibilizar a nuestras familias y a la gente que está cerca de nosotros. Hay que enseñar a los niños que cada organismo juega un rol importante (en la naturaleza”, agregó.

El estado de conservación del águila galana (Spizaetus ornatus), se encuentra amenazado, especialmente por los conflictos con las poblaciones humanas. Foto: Macaulay library

Ese desconocimiento comunitario genera, además, conflicto entre quienes velan únicamente por su propio beneficio, y las personas que se dedican a la protección de la vida natural. “Si pensamos en un ganadero que tiene a sus vacas en el hábitat de caza del jaguar, el felino ahí sigue y necesita comer, entonces, fácilmente puede atacar a una vaca y de eso vivir, a lo que el ganadero se va a enojar y va a terminar matándolo”, por lo que es “es necesario que la sociedad esté enterada de la importancia de una especie como lo es este felino”, dijo Sandra Petrone, bióloga mexicana.

Por su parte, CONAP denunció recientemente la destrucción de un puesto de control dentro del Parque Nacional Laguna del Tigre, ubicado dentro de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM), al norte de Guatemala, hecho que la institución consideró como una “represalia en contra de las acciones que CONAP ha realizado en pro de la conservación y protección del área”.

García recordó de la importancia que la Selva Maya tiene para miles de especies residentes y migratorias, quienes hacen uso del bosque como área de descanso, socialización y reproducción, lo que permite su supervivencia. “Tenemos que cuidar este espacio, evitar las invasiones, la tala, la cacería ilegal”, dijo, resaltando la importancia de inculcar en la población, particularmente en niños y jóvenes, el amor por la naturaleza.

 

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