¿Por qué se celebra el solsticio de invierno?

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Rigo Ash Vie 21, Dic 2018

Es un cliché mencionar que todas las culturas de la humanidad han celebrado los solsticios desde el inicio de la humanidad misma, pero no hay otra forma de decirlo. El solsticio de invierno, en el hemisferio norte, es de gran importancia para la agricultura, la cohesión social y la abundancia.

Para los primeros pobladores humanos, los ciclos del sol y la luna eran clave para determinar sus patrones de comportamiento, así como sus hábitos de cultivo y consumo. Aunque ahora eso ya no es el caso en la mayoría de sociedades, siguen existiendo grupos de población, como los mayas modernos, que aún realizan rituales para los solsticios y equinoccios.

¿Por qué se celebran?

Ceremonia maya en el Parque Arqueológico Iximché, en Tecpán, Chimaltenango. Foto: CONAP/SIGAP

El solsticio de invierno se produce cuando el Polo Norte está más alejado del Sol. Esto hace que se reciba menos horas de luz y el día sea más corto que el resto. La palabra solsticio proviene del latín solstitium, que significa “el sol se queda quieto”.

En las culturas indígenas mesoamericanas e incas, el solsticio de invierno es conocido como el día del “nuevo sol”, ya que a partir de esta fecha, los días comienzan a hacerse más largos.

Tiempos de luz y crecimiento

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Las ceremonias y rituales que las poblaciones indígenas realizan están orientadas a agradecer por el nacimiento de una nueva luz, así como por la posibilidad de abundancia y bienestar en las cosechas y en la cotidianidad.

En las ceremonias de fuego, los guías espirituales agradecen al Ajaw (Creador) por las bendiciones recibidas durante el ciclo que termina y le piden por una temporada de cosechas abundante y sana. Esta manera de celebrar conecta a los actuales guías con las energías de sus antepasados y del Universo que les rodea.

Solsticio y la arquitectura

Entrada a Parque Arqueológico Uaxactún. Foto: Jorge Rodríguez/Revista Viatori

En Guatemala hay lugares como Uaxactún en el que se construyeron dos templos para celebrar la llegada de los solsticios. Al igual que muchas otras culturas ancestrales en el mundo, los mayas construyeron monumentos para celebrar este tipo de acontecimientos naturales.

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