Los humedales alimentan a la humanidad. Día Mundial de los Humedales

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Jorge Rodríguez Dom 2, Feb 2020

El 2 de febrero de cada año se celebra el Día Mundial de los Humedales, con el objetivo de recordar a la humanidad, acerca de la importancia de estos ecosistemas, que son hogar de cientos de especies silvestres y millones de personas alrededor del mundo.

La Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, conocida como Convención de Ramsar, que en 2021 cumplirá 50 años de velar por la protección de los humedales alrededor del mundo, afirma que estos ecosistemas son “superficies cubiertas de agua, natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces o saladas”, y que se dividen en tres categorías: marinos y costeros, continentales y artificiales.

Por su importancia, durante estas cinco décadas de trabajo, diferentes países del mundo se han unido para proteger a los humedales, por lo que se creó un listado de sitios Ramsar, que valora la importancia de estas zonas para la vida en general. Según el convenio «los humedales deben ser seleccionados para la lista en función de su importancia internacional en términos de ecología, botánica, zoología, limnología o hidrología».

En todo el mundo, los humedales continentales y costeros cubren más de 12,1 millones de kilómetros cuadrados, aunque solamente existen unos 2.200 sitios Ramsar, que constituyen más de 2,1 millones de kilómetros cuadrados. América Latina es hogar de unos 206 sitios Ramsar, siendo Bolivia el país con la mayor área de humedales listados (148,000 km²). En total, en todo el continente americano se contabilizan 425 sitios.

La vida en los humedales de Centroamérica

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Los humedales son fuente de una gran cantidad de servicios ecosistémicos, de enorme beneficio para las poblaciones humanas. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

La mitigación y adaptabilidad al cambio climático es posible si se cuenta con un manejo adecuado y responsable de las zonas marino-costeras, particularmente en una zona tan vulnerable a eventos climatológicos como lo es Centroamérica.

El incremento en la temperatura en zonas costeras, menos precipitaciones y el aumento de huracanes por el cambio climático, podrán ser manejados si se da un planeamiento adecuado a los humedales”, dijo en 2017, Alejandro Jiménez, asesor de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Francisco Rilla, director científico de la Convención de Ramsar, mencionó, en una entrevista al medio internacional DW.com, que la región que mayor reducción de humedales ha experimentado en los últimos 50 años, es América Latina y el Caribe, con un declive de 59% de su superficie. Algunas de las actividades que han incidido en la reducción de estos ecosistemas han sido el desarrollo urbano mal planificado, así como el aumento de monocultivos, que tienen un alto impacto en el suelo y generan un cambio en la dinámica hídrica, lo que tiene una consecuencia directa en la vulnerabilidad de los países ante escenarios de inundaciones y huracanes.

“La conservación de humedales es una opción para adaptarnos a climas extremos y frenar el mal desarrollo territorial que incluye un alto nivel de desastres en nuestros países”, añadió Jiménez. Por su parte, Rilla subrayó que “los humedales contribuyen notablemente al bienestar humano y son una fuente importante de servicios ecológicos, incluyéndose alimentos, agua dulce, protección contra inundaciones y erosión costera, almacenamiento de carbono, así como servicios ligados a oportunidades turísticas”, subraya.

El humedal de Punta Patiño, en la provincia de Darién, en Panamá, Punta de Manabique en Izabal, Guatemala, el Refugio Nacional de Vida Silvestre en Caño Negro, Costa Rica, el Lago de Guija, en Metapán, El Salvador y el Archipiélago de Solentiname en Nicaragua, son algunas de las zonas que deben de ser protegidas por los gobiernos de la región, ya que, según los expertos, son zonas de gran importancia, no solo por la enorme biodiversidad que albergan, sino también por su potencial de protección ante el creciente número de desastres, provocados por el cambio climático que golpean a las poblaciones del istmo.

Con información de DW.com y EFE

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