El desarrollo rural contra la migración

Historia por: Carlos Duarte Fotografía por: Jorge Rodríguez Vie 2, Oct 2020

“Contigo quiero recorrer todas las cafeterías del mundo”. “¿Qué sería de mis mañanas sin los “buenos días” de mi crush y sin ti?”. El café es, sin duda, la bebida que más pasiones desata en todo el mundo. Por ello, y para rendir tributo a todos los productores del mundo, el 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café.

Pero lejos de esas pasiones y declaraciones de amor por esta bebida, hay que resaltar lo importante que es para los países de la región, que basan parte de sus economías en el cultivo y la exportación de las semillas de café. Por ejemplo, según el estudio “Importancia de la comercialización del café en México”, en este país hay unos 504 mil productores de café y 3 millones de familias están involucradas en la cadena productiva, lo que genera una ganancia de más de US$900 millones en exportaciones al país norteamericano. En Guatemala, por su parte, el café le genera US$627 millones de dólares de ganancia anuales, y da empleo a unas 125 mil familias en todo el país. 

En Centroamérica y República Dominicana se produce cerca del 11% del café exportado mundialmente, y aproximadamente 5 millones de personas dependen directamente de la producción de café en la región.

A pesar de todo esto, en Honduras, El Salvador y Guatemala, los pequeños productores y campesinos, han tenido que migrar hacia México, Estados Unidos (principalmente) y Canadá, porque los precios internacionales del café son extremadamente bajos. Desde octubre de 2018, grandes caravanas de migrantes salieron desde esos países, integradas por pequeños productores de café, en busca de mejores oportunidades en el norte del continente.

¿Desarrollo rural como posible solución?

Analistas consideran que la pobreza y la falta de empleo son factores determinantes para la formación de las caravanas migrantes. Foto: Carlos Duarte/Viatori

En 2018, Guatemala fue sede del I Encuentro de Turismo Comunitario, en el que se instó a las autoridades a enfocar esfuerzos para fortalecer programas de desarrollo rural y comunitario, como el turismo. “El turismo comunitario promueve la inclusión y el diálogo en las comunidades”, lo que se puede traducir “en un desarrollo equitativo para los diferentes sectores de las comunidades”, dijo entonces Camilo Alvarado de la Red Global de Turismo (Travolution). 

A pesar de que hay algunos casos de éxito, como lo que sucede con San Cristóbal El Alto, en el centro de Guatemala, no hay planes específicos de gobiernos locales y nacionales que promuevan el desarrollo de estas actividades. Existen, eso sí, algunas organizaciones que ayudan a los productores, tanto en México como en el país centroamericano, a trabajar en condiciones más dignas. 

Unión Majomut, es una asociación que actúa en Chiapas, en el sur de México, y que agrupa a cerca de 1,000 familias de productores de café de 35 comunidades indígenas, de las etnias Tsotzil y Tseltal. Mediante prácticas que buscan fortalecer la seguridad alimentaria de las personas con quienes trabajan, han logrado generar una producción anual de 400 toneladas de café, lo que permite los ingresos necesarios para el sustento de las familias productoras que la integran.

De igual manera, la organización ha logrado la creación y funcionamiento del Microbanco campesino, una institución financiera rural de economía solidaria, en dónde sus miembros tienen la capacidad de adquirir un préstamo o crédito para la adquisición de terrenos para la siembra, la creación de un pequeño negocio, o para una cuenta de ahorro.

Mientras que en Guatemala, FUNCAFE gira su trabajo en 3 ejes: educación, salud y seguridad alimentaria y nutricional. En educación, han creado las “Guarderías y campamentos del café”, en donde los caficultores pueden inscribir a sus hijos e hijas para que reciban educación y atención personalizada, mientras ellos se dedican a trabajar. Estos lugares han servido como modelo para la prevención del trabajo infantil.

En salud han realizado campañas de atención médica en las comunidades rurales en donde hay presencia de fincas cafetaleras, al igual que la instalación de clínicas. Han atendido a 36 mil 979 pacientes, con diversas afecciones médicas. Por último, en seguridad alimentaria y nutricional, FUNCAFE ha capacitado y apoyado a 465 personas, en prácticas sanas y recomendables sobre manejo y manipulación de comida, producción y diversificación de alimentos y programas nutricionales.

Iniciativas como estas, deberían de ser la alternativa para reducir el número de personas que decide dejar sus localidades. Sin embargo, los gobiernos de la región han puesto poco énfasis en generar oportunidades de desarrollo en las áreas rurales, lo que generará más movilización en busca de oportunidades económicas para el beneficio de sus familias.

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