Reginaldo Chayax: “La importancia de la naturaleza va más allá de verse bonita”

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Jorge Rodríguez Vie 20, Jul 2018

En San José Petén, a unos 105 km al norte del Parque Nacional Tikal, se encuentra la Reserva Natural Bioitza, un área destinada a la preservación, conservación y difusión de la cultura y lengua maya Itza. La reserva es manejada por una asociación comunitaria, del mismo nombre, con el objetivo de preservar el legado de los antiguos pobladores mayas. Reginaldo Chayax Huez es quien ha estado a cargo de dirigir y coordinar los esfuerzos de la comunidad.

“Como los últimos descendientes del linaje de los mayas en Petén, nosotros los Itza hemos visto cómo el bosque se ha ido desvaneciendo. Esto provoca que los animales, el bosque, las plantas, las aves y nosotros (como cultura y etnia) estemos muriendo”, dice don Reginaldo.

Papel de conservación

Reginaldo Chayax, director de Asociación Bio-Itzá, camina por las calles de San José, Petén, un municipio guatemalteco de unos 5 mil habitantes. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Reginaldo Chayax, director de Asociación Bio-Itzá, camina por las calles de San José, Petén. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Constituidos desde 1991, la Asociación Bioitza logró gestionar, en 1997, la concesión de un área de 360 hectáreas en donde se encuentra actualmente la reserva. Este esfuerzo cumple con varias funciones, desde la perspectiva de la protección del patrimonio natural.

Forma parte de la Reserva de la Biósfera Maya (RBM) y sirve de enlace entre el Biotopo el Zotz, el Mirador-Río Azul hasta llegar a la Reserva de Kalacmul en México. Bioitza tiene a 73 especies de aves, 53 especies de reptiles y anfibios, 44 especies de mamíferos (28 de ellas reportadas en peligro de extinción) y 234 especies de plantas.

Además de su labor de conservación y protección del patrimonio natural, culturalmente hablando, Biotiza juega un papel muy importante.  “Desde la asociación buscamos interesar a los jóvenes a que continúen practicando nuestro idioma. Hemos contado con la participación de lingüistas quienes nos han ayudado a instaurar la escritura y lectura del maya itza”, dice don Reginaldo.

Voluntariado y otras actividades

La Asociación Bio-Itzá ofrece experiencias de convivencia y aprendizaje a las personas interesadas en conocer acerca de la cultura de los Maya Itzá. Foto: Asociación Bio-Itzá.

La Asociación Bio-Itzá ofrece experiencias de convivencia y aprendizaje. Foto: Asociación Bio-Itzá.

Aunque Bioitza es el nombre oficial de la asociación, es el trabajo continuo de Don Reginaldo el que mantiene a flote los valores de sus antepasados. Bajo un programa de voluntariado, viajeros de todas partes del mundo llegan a la reserva para apoyar en labores de mantenimiento al bosque. “Les enseñamos acerca de los usos y aplicaciones de las plantas y hierbas que la selva provee”.

Porque una de sus creencias es que la selva también tiene que tener un sentido práctico para todos. “La importancia de la naturaleza va más allá de verse bonita. Es para cuidarla, para que nos dé vida a nosotros y a nuestros hijos”, cuenta.“Por ejemplo, éstas pequeñas semillas (de albahaca) sirven para limpiar el ojo de toda suciedad que pueda tener”, añade.

Los voluntarios forman parte de programas de aprendizaje de español, excursiones a la selva y conocer la aplicación de la medicina natural. Las plantas y hierbas también sirven de materia prima para la elaboración de productos como shampú, jabones y cremas.

Medicina natural

Los Antiguos Mayas basaban su medicina en lo que el bosque proveía.  Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Uno de sus mayores intereses es el de hacer notar la importancia de la medicina tradicional maya. “El mundo se mueve muy rápidamente y todos prefieren una pastilla que sólo esconde pero no cura”, dice. La medicina natural es “lo mejor para todos”.

Dice conocer más de 200 aplicaciones de cada planta y hierba que crece en la densa selva de Petén. “Podemos curar desde mordeduras de barbamarilla (Bothrops atrox) hasta dolores de muelas o del estómago. La medicina natural es lenta, pero segura”.

Y este convencimiento y esa pasión por el mundo natural lo que hace de Biotiza una experiencia diferente. “Me siento totalmente cambiada por una experiencia que me retó a salir de mi pequeño mundo aquí en Sioux Falls, Dakota del Sur. Fue una experiencia  que cambió mi vida y me gusta siempre animar a otros a experimentar esta increíble inmersión cultural”,  comenta Erin, una viajera estadounidense quien estuvo una semana en Bioitza.

En su página web existe más información acerca de los programas de voluntariado, precios de paquetes y testimoniales de otras personas que han vivido la experiencia. También cuentan con página en Facebook.

*este artículo es una actualización del publicado en abril de 2016

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