La arqueología es, básicamente, tratar de conocer, descifrar y revelar la historia de nuestros ancestros a través de objetos, sean obras de pequeño tamaño como vasijas y platos cerámicos, hasta grandes monumentos como pirámides y edificios, que resistieron el paso del tiempo, enterrados bajo varios metros de tierra, materia orgánica y grandes y frondosos árboles.
Por ello, la arqueología utiliza un modo de estudio basado en conjeturas y suposiciones por parte de los arqueólogos de antaño. “Gran parte del reconocimiento para encontrar sitios fue basado en los lugares que la gente que trabaja en la selva, como chicleros y xateros viejos, ya conocían de antes, entonces se iba en busca de esos sitios, pero también se hacían exploraciones en otros sectores inexplorados” explica Julio Cotom Nimatuj, arqueólogo guatemalteco que ha trabajado en sitios como Naachtún y Uaxactún.
Te puede interesar:
Descubren nuevas ciudades mayas en Petén
El dominio de los mayas en Guatemala
Presentan nuevos hallazgos acerca de los antiguos mayas
Usualmente, si se descubría una estructura ancestral en algún lugar, los arqueólogos se establecían en ese espacio e iniciaban una exploración perimetral del área. Si se encontraban más indicios, se procedía a las excavaciones de los lugares, para encontrar algún tipo de vestigio que arrojara luces sobre la cultura y modo de vida de la civilización que pudo haber existido en ese lugar. Aunque, según agrega Cotom, “no todo se lograba documentar” por falta de tiempo, de recursos y por la imposibilidad que la selva misma imponía.
Tecnología y romanticismo

Con el paso del tiempo y los avances tecnológicos, el estudio de la arqueología se ha ido modificando de tal manera, que ahora es posible encontrar vestigios enterrados por la naturaleza, sin que sea necesario ir al campo. El LIDAR (Light Detection and Ranging, por sus siglas en inglés), es un dispositivo que permite determinar la distancia desde un emisor láser a un objeto o superficie. Básicamente, el aparato emite un haz de luz concentrada, que pulsa sobre una superficie, y al rebotar de vuelta al aparato, este determina qué hay en la misma, y debajo de ella. También es conocida como tecnología infrarroja.
“El surgimiento y aplicación de LIDAR en la arqueología, ha sido uno de los cambios más significativos del siglo XXI”, dice Carlos Morales, arqueólogo guatemalteco quién ha sido co-director de algunos sitios arqueológicos, como Naachtún. “Con esta tecnología, se rompe la idea romántica del explorador que se adentra en una selva para descubrir ciudades perdidas”, agrega.
Esta tecnología no solo es mucho más eficiente, sino que también es no invasiva, ya que no se modifica el estado de la selva de ninguna manera. “Los descubrimientos se hacen a través de un ordenador y se tiene un mapeo no solo preciso sino eficaz. Esto reduce el tiempo significativamente, ya que lo que tomaría muchos años en mapearse de manera convencional, ahora con LIDAR tarda pocas horas”, añade Morales.

Además de reducir tiempos y maximizar recursos, el LIDAR ha ayudado a reescribir la historia de lo que se creía era el Mundo Maya antiguo, así como a derribar los paradigmas que los científicos habían construido alrededor del conocimiento que se tenía de él.
En 2018, un grupo de arqueólogos de National Geographic, anunciaron el descubrimiento de más de mil estructuras escondidas en lo profundo de la selva petenera, lo que permitió, entre otras cosas, a suponer que las poblaciones de lugares como Tikal, fue mucho más grande de lo que se creía.
Sin embargo, como toda nueva tecnología, el LIDAR se presenta también con retos por superar, como lo podría ser la interpretación errónea de la información que se obtiene con ella. imágenes. Por ejemplo, “en el caso de Naachtún había estructuras muy pequeñas que se veían como simples elevaciones en la imagen, y que no fueron consideradas como antiguos vestigios”, cuenta Cotom. “Aunque facilita mucho el trabajo en lo que a mapeo se refiere, siempre es importante ir a verificar la información a campo”, añade.
Los eventos pasados como guía para el futuro

Cyrillë Castagnette es un científico paleoambiental francés, que estudia, apoyado en el LIDAR, el paso del tiempo en los diferentes ecosistemas del mundo antiguo, y cómo estos han evolucionado hasta nuestros días. “En Naachtun, mi trabajo se enfoca sobre el medio ambiente y cómo este fue usado para extraer recursos por parte de los Mayas, particularmente en el uso del agua y el suelo”, cuenta.
Con esta nueva tecnología, Castagnette se ha enfocado en estudiar los cambios que el terreno de la Selva Maya ha experimentado a través de los años. “Exploramos las aguadas y las zonas secas para entender qué recuerdos tiene ese lugar en cuánto a ecosistemas” menciona. Para el científico francés, el LIDAR es una “revolución” para los estudios paleo-ambientales, ya que le ha permitido descubrir y estudiar diferentes ecosistemas del pasado.

LIDAR ayudará a los arqueólogos a descifrar cómo fue el modo de vida de los Mayas, pero más importante aún: Podría re-direccionar muchas de las teorías que se tienen, y hasta incluso, refutar y re-escribir muchas teorías que ya se conocen.

[…] puede interesar: Tikal, el lugar de las voces Tecnología del futuro para ahondar en el pasado Petén, joya natural y […]