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Los aguacates son de los frutos mas consumidos a escala global. En los últimos años aumentó su consumo y también se cotiza a un elevado precio. En 2016 se produjo una cifra de 5,788,000 toneladas de aguacates. En el año 2017 la demanda creció en un 350% comparada con el año anterior.

En el mercado europeo la demanda de aguacates oscila entre  5,000 y 5,500 toneladas cada semana. Según estimaciones, la expectativa de crecimiento en los mercados internacionales es de +3% anual, llegando a un máximo de 7,6 toneladas de aguacates para el año 2025, a escala mundial.

Sin embargo, el cultivo a gran escala de aguacates es insostenible debido a la alta necesidad hídrica de la planta para producir buenos frutos.  Un cultivo de arboles de aguacate consume el doble de agua que un bosque denso, reduciendo significativamente el agua de los ríos de los que dependen otras plantas y los animales que los habitan.

México es el mayor productor de aguacates en el mundo. En el estado de Michoacán, desde 1980, la tierra destinada a la siembra de aguacatales ha aumentado en un 342%.  

La alta demanda y pujante valor ha hecho que muchos agricultores se dediquen al monocultivo, incluso, llegando a la quema de áreas boscosas para aumentar su producción.

Esto provoca un impacto negativo para la vida silvestre. Los bosques de Michoacán son áreas que sirven a las mariposas monarca para hibernar.

Impacto de la globalización del aguacate

Foto: naranjamania.com

Se estima que en 1996 emigraron mil millones de mariposas Monarca de Estados Unidos a México, y esa cantidad se ha reducido a unos 35 millones para los últimos años, según Marcus Kronforst, ecólogo de la Universidad de Chicago.

Para garantizar su protección la Unesco declaró Patrimonio Natural de la Humanidad los Santuarios de Michoacán, refugio de las mariposas donde emigran cada año.

Pero los efectos de la superproducción de aguacates podrían ser mayores. Greenpeace México asegura que las consecuencias también llegarían a los humanos: “Más allá de la tala de los bosques y de los efectos sobre la retención de agua, el alto uso de productos químicos agrícolas y los grandes volúmenes de madera necesarios para embalar y transportar aguacates son otros factores que podrían tener efectos negativos sobre el medio ambiente y el bienestar de sus habitantes”, enfatizaron.

Esta especie de frutos, Persea americana, pertenecen a la familia Lauraceae, y son originarios de México y Centroamérica. Su producción se ha expandido a otros países como Estados Unidos, Perú, Republica Dominicana, España y otros con un clima tropical y subtropical.

Los cultivos tropicales, al reducirse al monocultivo, para producirse a grandes escalas requieren que los agricultores transformen drásticamente el entorno natural. En el caso de los aguacates, son necesarios varios años para que el árbol empiece a dar frutos y no puede coexistir con la flora silvestre obligando a una deforestación sistemática.

El cultivo a largo plazo reduce los nutrientes del suelo, haciendo necesario el aporte a través de abonos químicos. También está expuesto a plagas, requiriendo pesticidas, siendo fuente de contaminación para los suelos y el agua, dañando la fauna y flora que habitan en las cercanías a las zonas aguacateras.

Sin embargo, el alza en la demanda y en el precio no significa un beneficio para quienes lo cultivan, sino generalmente para los carteles de droga. Sólo los frutos que están amparados con la etiqueta de comercio justo son una garantía de que las condiciones en que trabajan los agricultores y la remuneración por su trabajo son justas. Además de garantizar que se vela por la protección del medio ambiente.

Por Revista Knowable

Estudiante de periodismo en la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala. Escritora de narración y poesía.

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