La Reserva de la Biósfera Maya (RBM) es la zona natural protegida más grande de Guatemala, y Centroamérica, con una extensión de 21.602,04 km². Esta fue creada en 1990, con el objetivo de preservar la selva del norte del país, así como crear un entorno equilibrado para las especies silvestres y el ser humano.

Para lograrlo, la RBM está dividido en diferentes zonas de acción, que permiten un intercambio de vida natural y humana de manera eficaz.

Zonas núcleo

La variedad de fauna y flora en la RBM se manifiesta constantemente. Foto: Manuel García/Viatori

Estas zonas, dispersas en toda la RBM, son aquellas que no permiten asentamientos y actividades humanas de ningún tipo. Contienen dentro de sí un conjunto de Patrimonio Natural, Cultural e Histórico, entre los que destacan los Parques Nacionales de Tikal, Yaxhá, Laguna del Tigre, el Zotz y Mirador-Río Azul, entre otros.

Te puede interesar: Tikal parada obligatoria para todo viajero

Descubren nuevas ciudades mayas en Petén

El boscoso camino hacia El Mirador

Estas zonas núcleo también incluyen humedales, bosques de montaña y varios lagos, lagunas, ríos, arroyos y cenotes. Habitan el área varias especies de aves, insectos y mamíferos, algunos endémicos.

Zonas usos múltiples y de amortiguamiento

Bajo el modelo de Concesión comunitaria, los habitantes dentro de la RBM han encontrado modelos sostenibles de desarrollo. Foto: Manuel García/Viatori

En estas zonas están permitidas algunas actividades de extracción certificadas, que han permitido el desarrollo de las comunidades que las habitan. Organizaciones como Rainforest Alliance y FAO Guatemala, entre otras, realizan proyectos para capacitar a los pobladores en el uso adecuado de los recursos naturales. 

Te puede interesar: Concesión forestal, un modelo a imitar

Uaxactún: antigua ciudad maya y actual ejemplo de conservación

Carmelita, una comunidad al servicio de la naturaleza

Trabajos de la Selva: El Chiclero

Existen modelos exitosos, que están siendo replicados en otras zonas protegidas del mundo, que involucran la extracción sostenible de madera, xate y la pimienta de Jamaica, entre otras. Hay también algunos polígonos agrícolas en los que se promueve el cultivo de especies nativas, como el Ramón.

Amenazas


Debido a la falta de recursos para la protección de la RBM, falta de educación en algunas poblaciones y narcotráfico, entre otros, hay algunas amenazas que rodean esta zona. Según Rainforest, la superficie forestal de la reserva se ha reducido en un 13% en los últimos 21 años. 

Hay problemas de tala ilegal, incendios forestales para fines agrícolas, caza furtiva y saqueo del patrimonio cultural.

Sin embargo, las poblaciones locales, con apoyo de algunas organizaciones no gubernamentales unen esfuerzos para reducir este tipo de amenazas y así evitar el deterioro de la RBM. De acuerdo con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) en Petén, las comunidades manejan más de 40o mil hectáreas, que representan cerca del 70% de la cobertura boscosa.

Por Viatori

Medio digital en línea, enfocado en la publicación de contenidos relacionados con medio ambiente, desarrollo sostenible y pueblos indígenas de la región centroamericana.

2 comentarios en «28 años de la Reserva de la Biósfera Maya»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.