La organización internacional no gubernamental The Ocean Cleanup (OCU), realizó un estudio mundial para conocer los ríos que más plástico acarrean hacia los océanos.
Detectaron que 1,000 ríos alrededor del planeta aportan más del 80% del plástico que flota en los mares. 25 de ellos están en Centroamérica, de los que 11 se encuentran en Guatemala.
Debido a su interés por implementar un plan de acción mediante El Interceptor, un barco autónomo que recoge desechos plásticos apoyándose en las corrientes y el viento marino, OCU realizó un estudio global para determinar las zonas que mayor atención merecen. «Nuestros descubrimientos aún están siendo analizados por científicos y expertos en el tema, antes de ser publicados formalmente», dice el sitio web de la ong.
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Sin embargo, este primer acercamiento muestra lo preocupante que es la situación en un país como Guatemala, en el que no existe una ley que regule el uso del agua y su tratamiento para evitar que este recurso, vital para la vida, se pierda. El país tiene más 90,000 millones de metros cúbicos de agua, y solo aprovecha un 10%. A esto se suma que, según el Instituto de Investigación y Proyección sobre Ambiente Natural y Sociedad (Iarna), al menos el 90% de las fuentes utilizadas están contaminadas.
Río María Linda, el más contaminado

De acuerdo con OCU, los ríos Suchiate, Naranjo, Ocosito, Samalá, Icán y Coyolate son los que más porcentaje de plástico introducen al océano Pacífico. Pero es el María Linda (Escuintla), un río costero de unos 70 km de longitud, y alimentado por el lago de Amatitlán, el que más desechos plásticos acarrea. Este cuerpo de agua mueve 1,258,000 kg de plásticos anualmente. El Samalá (Retalhuleú), otro río costero, mueve 626,000 kg/año y el Naranjo (San Marcos), 552 kg/año, cierran el top-3 de los más contaminantes.

Según Jimmy Morales, actual Presidente de Guatemala, para reducir esta situación, su administración ha recurrido a una tecnología de bajo costo, conocida como biobardas. «Son un sistema artesanal para la limpieza del agua con las que se ha logrado detener el 65% de los desechos flotantes en los ríos del país, evitando contaminación en playas y el mar», dijo en septiembre pasado durante la Cumbre de Acción Climática en Naciones Unidas , en Nueva York.
Falta de tratamiento de aguas residuales

Durante la Reunión de las Partes (COP25) que se llevó a cabo en Madrid, España, a inicios de diciembre de 2019, el titular del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marn), Alfonso Alonzo manifestó que uno de los grandes logros de su administración, fue la construcción de «más de 300 plantas de tratamiento de aguas residuales», algo que el propio ministro había corregido en noviembre pasado, durante la intervención de Morales ante la Asamblea de la ONU.
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Sin embargo, una publicación del medio digital guatemalteco, Nómada, demostró que de las 252 plantas de tratamiento que hay en el país, solamente unas 200 podrían estar en funcionamiento. «Estoy seguro que no llegamos a 200 (plantas de tratamiento) que estén funcionando. Y con eso no estamos cubriendo ni el 5% de las aguas residuales que se generan en el país», declaró en dicha publicación Gerson Ochaeta Constanza, asesor de la Autoridad para la Cuenca del Lago de Petén Itzá.
En Centroamérica, solamente el río Chamalecón, en Honduras, se acerca a la emisión anual de plástico de los ríos guatemaltecos. Este cuerpo de agua emite unos 622,000 kg de plástico al año.
Foto: Google images


ese artículo hacen mención que la cuenca del Marialinda sería de las más contaminadas, por encontrarse dentro de ella, el tan mencionado Lago de Amatitlán
Respecto a ello, sería interesante conocer cual es el rol e impacto real que tiene en el sistema de control de sedimentos (incluyendo los plásticos) el hecho que en el Río Michatoya (que es su desagüe natural) en su trayecto hasta el área de Escuintla, existen tres presas hidroeléctricas y una compuerta en el inicio del mismo todos administrados por el INDE, los cuales de alguna medida han funcionado con trampas de sedimentos
Algo similar sucede en la cuenca del Río Samalá, donde es su parte media, se encuentran las presas de Santa María de Jesús (tambien administrada por el INDE) y al menos otra presa de hidroeléctrica que es de capital privada
En el caso del Río Las Vacas que sirve de desagüe a la capital y del municipio de Mixco al norte del Valle (y que a su vez es tributario del Río Motagua), también existen dos pequeñas presas para aprovechamiento hidroeléctrico dentro del departamento de Guatemala
Sería muy bueno saber cuál es el rol ambiental de estás presas y cómo los administradores de las hidroeléctricas que aprovechan el recurso hídrico del país, regulan, administran y disponen de todos los sólidos que ellos atrapan en estos diversos puntos, porque ambientalmente, estos puntos deben jugar un rol muy importante para el control de sedimentos y sería nefasto y hasta un mayor peligro el hecho que de manera indiscriminada descarguen estos desechos nuevamente al cauce de los ríos en detenimiento de las partes bajas de las cuencas
Ante esto, las autoridades del MARN deberían dar a conocer cual es el aporte real de las presas ya mencionadas y de las otras que existen en el país en este tema ambiental
Ojalá se pudiera conocer más al respecto de este tema
Hola Manuel, muchas gracias por la información. La tomaremos en cuenta para darle seguimiento a este tema.
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