La Dra. Cristina Domínguez y su modelo de electrificación rural

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Jorge Rodríguez Vie 16, Ago 2019

En la vida de toda persona, hay monstruos, literales y reales, que nos acompañan durante el resto de nuestra existencia. A algunos podemos vencerlos, gracias al conocimiento de la vida en sí. A otros, los vemos convertirse en nuestros propios molinos de viento, que se alimentan de nuestros anhelos y frustraciones.

Y no importa si eres un pequeño agricultor de un país subdesarrollado o una científica con múltiples logros en la mochila. Esos monstruos, por lo general están ligados a temas sociales, de equidad y acceso a oportunidades para todos, sin importar su lugar de residencia, su color de piel o el idioma que hablen.

En el caso de Cristina Domínguez, una ingeniera civil de la Universidad del Valle de Guatemala, ella decidió crear proyectos que ayuden a su país a proveer de oportunidades de desarrollo para la población más olvidada por el Estado.

El gran molino de viento

Inculcar en la niñez el amor y respeto por la naturaleza es clave para la conservación de los recursos naturales. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Al igual que una gran parte de la población joven actual, los intereses de Cristina pasan por encontrar soluciones sostenibles a temas como la energía eléctrica y su acceso de parte de poblaciones marginadas. Sus ideas y su empuje la llevaron, rápidamente, a aprovechar algunas de las oportunidades más importantes del mundo de la ciencia a nivel global, como la beca ‘Educación for Sustainable Energy Development otorgada por la Global Sustainable Electricity Partnership.

“Trabajo en un modelo cuyo objetivo es conocer a detalle el comportamiento de las poblaciones rurales, desde que se levantan hasta que se duermen, para así conocer sus hábitos de consumo”, dice Cristina, quien es candidata a Doctorado en la Escuela Politécnica Federal (ETH) Zúrich, Suiza, universidad pública pionera en investigaciones en Europa y en todo el mundo.

Aunque su proyecto está enfocado en poblaciones de África y Asia, Cristina adaptó algunos de los datos obtenidos por el Banco Mundial y otras instituciones internacionales para crear soluciones para las poblaciones rurales guatemaltecas. “El problema es que en Guatemala no hay datos de nada y los que hay son muy antiguos”, dice con frustración. “Así que me tocó probar con los datos que ya tenía recopilados de las poblaciones rurales africanas y, sorprendentemente, los resultados arrojaron cifras interesantes”, añadió.

Rentabilidad vs Necesidad

Conclusiones hechas por la Dra. Cristina Domínguez, a partir de la elaboración de su modelo de electrificación rural.

En un mundo corporativista, lo importante es generar beneficios económicos para las empresas, mientras que las necesidades de la mayoría pasan a un segundo plano. Por ello, crear modelos que beneficien a comunidades retiradas conlleva el conocer a detalle su comportamiento y sus hábitos de consumo para así crear estrategias que representen un beneficio mutuo para empresas y comunidades.

“El Banco Mundial dio a las personas una serie de encuestas en las que tenían que poner, a detalle, lo que hacían durante un día normal. ¿A
qué hora se levantan? ¿A qué hora comen, ven la tele y cuántos electrodomésticos tienen? El comportamiento de las poblaciones rurales, y sus hábitos de consumo energético, es completamente diferente al de las zonas urbanas. Por ello, para definir mejores estrategias, hay que saber estos datos y así poder sugerir soluciones que electrifiquen los hogares rurales, a partir de alternativas limpias basadas en los recursos naturales que les rodean”, cuenta Cristina.

Su análisis le llevó a estimar que la zona suroccidental de Guatemala tiene un alto potencial para la energía solar, por lo que sugiere la creación de redes a pequeña escala que capten este tipo de energía. En el norte, en cambio, la solución pasa por crear proyectos individuales de energía solar (paneles solares para las familias) o bien construir plantas basadas en la energía hidroeléctrica. El modelo estará listo a partir del 2020.

Falta de propuestas

La Dra. Cristina Domínguez, durante una charla en la USAC. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Recientemente invitada a participar en Converciencia, Cristina mostró algunos datos que ponen en evidencia el modelo de desarrollo de Guatemala, visto desde el punto de vista energético. “Por poner un ejemplo, en Uruguay, las personas más ricas de ese país consumen 1.3 veces más electricidad que las personas pobres. En Guatemala la diferencia en el consumo es 4.5 veces mayor entre unos y otros. Esas grandes diferencias no permiten que un país avance equitativamente para todos”, dijo durante una presentación en la Universidad San Carlos (USAC).

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A pesar de la buena intención de este encuentro que reúne a científicos guatemaltecos que triunfan en países como España, Estados Unidos y Alemania, por mencionar algunos, lo cierto es que no pasa más allá de las charlas y las frustraciones que los cerebros guatemaltecos manifiestan por la falta de apoyo del Estado por desarrollar programas de investigación.

De los 2.5 millones de artículos que se publican en el planeta cada año, solamente unos 200 surgen de mentes guatemaltecas. El país es uno de los últimos en América Latina en investigación y no hay un interés manifiesto de parte del Estado por apoyar el desarrollo de otras áreas diferentes a la agroindustria.

Al final, son esos monstruos, ligados a la voluntad de los gobernantes de crear políticas de beneficio público, de combatir la corrupción y de proteger y aprovechar responsablemente los recursos naturales los que son más difíciles de batallar. “Yo quiero trabajar por mi país y buscaré siempre soluciones para su gente”, concluye Cristina.

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