El fenómeno El Niño 2026 podría ser el más intenso en 140 años, según expertos

La Semana Santa en Guatemala fue una muy atípica para la mayoría de los guatemaltecos. Según reportes del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), todo el territorio nacional estuvo influenciado por la entrada de humedad proveniente del hemisferio norte. De hecho, ha sido muy común escuchar que el clima ha sido muy cambiante en lo que llevamos de 2026. En enero y febrero, los frentes fríos del norte provocaron estragos en Estados Unidos, e incluso se reportó el ingreso de aire ártico que afectó a más de 45 millones de personas a inicios de abril.

Para los científicos, sin embargo, el exceso de humedad durante los primeros meses de 2026 no ha sido una seña suficiente para reducir los niveles de preocupación relacionados con la formación de El Niño en el Pacífico ecuatorial. Recordemos que El Niño, también conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), es un evento climático natural que se caracteriza por el calentamiento anómalo del océano Pacífico central y oriental. Este aumento de temperatura funciona como un ‘motor’ que altera la atmósfera a escala global, cambiando los patrones de los vientos y las lluvias en todo el planeta.

A diferencia de otros años, se prevé que El Niño de 2026 se manifieste con una intensidad mayor a la usual. Daniel Swain y Ben Noll, dos científicos climáticos estadounidenses, han hablado y coincidido acerca de las probabilidades que los modelos muestran acerca de un El Niño más potente. «Es cada vez más probable que se convierta en un importante factor determinante del cambio climático a nivel regional y mundial entre 2026 y 2027», dijo Swain, del Instituto de Recursos Hídricos de California.

Por su parte Noll explicó que, basado en los mapas de Copernicus, existe un 22% de probabilidades que se forme un «super El Niño» para agosto, un evento que ocurre cada 10-15 años. ¿Qué significa esto? Todo depende, según Noll, de la ubicación. Lo que sí es seguro es que de cumplirse estas previsiones, aumentará la intensidad de las sequías, inundaciones, las olas de calor y los huracanes.

Algunos modelos estiman que el mayor impacto de El Niño se sentirá a partir de julio y agosto de 2026.

El super El Niño en Centroamérica

El Instituto Privado de Investigación del Cambio Climático (ICC) elabora boletines mensuales en los que informa el estado de El Niño. De acuerdo al último reporte, el ENSO se encuentra actualmente en fase transición a neutral. A falta de la publicación del reporte de abril, lo que sí se reconoce es que, según los datos más recientes de los modelos internacionales, que aún mantienen márgenes de incertidumbre, ha aumentado la probabilidad de formación del fenómeno El Niño más intenso. «Podría iniciar en julio. Esto haría que la canícula sea fuerte y que llueva poco en la segunda parte de la época lluviosa (agosto a octubre)», comentó Alex Guerra, del ICC.

En Centroamérica, este fenómeno provoca lluvias irregulares e infreriores a lo normal, así como el retraso en el inicio de la temporada de lluvias y el adelanto del final. Además, la canícula, o el mini-verano como lo llaman en algunas comunidades, se alarga y se intensifica. Todo esto, según el ICC, reduce la disponibilidad de agua en ríos, porzos artesanales y lagunas, el aumento de los incendios forestales y de plagas y vectores causantes de enfermedades.

El aumento del calor, para toda Latinoamérica, le ha costado unos 855 millones de dólares anuales en el periodo 2015-2024, lo que supone un aumento del 229% con respecto al periodo 2000-2009. Este dato, propiciado por el Lancet Countdown Latinoamérica 2025, un informe científico que busca comprender el creciente impacto que tiene el cambio climático en la salud a partir del seguimiento de 41 indicadores,  presentado en noviembre del año pasado, se vuelve más impactante al contabilizar las pérdidas en términos laborales en la región: las pérdidas laborales relacionadas con el calor en América Latina alcanzaron los 52.000 millones de dólares (0,81% del PIB) en 2024, lo que supone un aumento del 12,6% con respecto a 2023, afectando principalmente a los sectores de la agricultura y la construcción.

Entre 2020 y 2024, los latinoamericanos experimentaron un +26.4% más de días de calor en comparación con el período 2003-2007.

En Guatemala, hasta el 9 de abril, se han registrado 919 incendios, de los cuales 629 han sido forestales de acuerdo a CONRED. Foto: CONRED.

De confirmarse los pronósticos, dijo Guerra, la cantidad y magnitud de los incendios forestales serán mucho mayores. «Las olas de calor también se incrementarán, en número e intensidad, y afectarán a los cultivos», añadió.

El último super El Niño se formó en 2015, cuando las temperaturas del Pacífico oriental se elevaron 2,8°C sobre el promedio. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), ese año el Corredor Seco de Guatemala fue la zona en donde se sintió con mayor potencia el impacto de este evento. Se experimentaron hasta 70 días sin lluvia, cuando lo normal son entre 25 a 30 días, lo que provocó la pérdida de hasta el 100% de las cosechas de maíz y frijol en algunas comunidades. La escasez de agua y alimento dejaron a más de 248 mil familias necesitadas de ayuda humanitaria y elevaron el número de casos de desnutrición aguda.

Para este 2026 el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estiman que lo que se puede venir a mediados de año no se ha visto desde hace 140 años. Sus efectos podrían extenderse hasta 2027.