El fenómeno podría alcanzar su mayor intensidad entre octubre y diciembre de 2026. Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá anticipan menos lluvias en distintas zonas, con posibles efectos en el suministro de agua, la agricultura y la seguridad alimentaria.
El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico ecuatorial y podría prolongar las condiciones secas en amplias zonas de Centroamérica durante los últimos meses de 2026 y el inicio de 2027.
El boletín de octubre del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC) indica que, durante septiembre, la región Niño 3.4 registró una anomalía de 2.7 grados Celsius por encima del promedio. Esta región del Pacífico se utiliza para vigilar la evolución del fenómeno y ejerce una influencia particular sobre las lluvias en Guatemala y en El Salvador.
Ese valor sitúa el episodio actual en la categoría de intensidad muy fuerte. Los pronósticos prevén que alcance su punto máximo entre octubre y diciembre y que sus efectos continúen durante los primeros meses de 2027.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos estimó en octubre una probabilidad del 83 % de que el episodio alcanzara una intensidad histórica durante el trimestre de octubre a diciembre. También considera probable que las condiciones de El Niño, de intensidad fuerte a muy fuerte, persistan hasta el período comprendido entre enero y marzo de 2027.
La intensidad del calentamiento no permite determinar por sí sola qué ocurrirá en cada territorio. Sin embargo, aumenta la probabilidad de impactos asociados a El Niño, entre ellos lluvias irregulares o inferiores al promedio, temperaturas elevadas y una reducción de la humedad disponible para los cultivos.

Menos lluvia en Guatemala y El Salvador
El informe del ICC señala que las lluvias se han mantenido por debajo de los promedios históricos en el sur de Guatemala y en la franja costera salvadoreña.
En el Pacífico guatemalteco se registró un déficit de 71 milímetros, equivalente al 30 % de la lluvia esperada. En la Bocacosta, la reducción llegó a 153 milímetros, un 33 % menos de lo normal.
En la franja costera de El Salvador, el déficit fue de 42 milímetros, equivalente al 16 %. Las estaciones situadas en la cadena volcánica, en cambio, no registraron una reducción significativa.
El escenario seco no se limita a estos dos países. Un análisis regional de GEOGLAM pronostica probabilidades moderadas o altas de lluvias inferiores a lo normal entre octubre y diciembre en Honduras, Nicaragua, el este de Guatemala, El Salvador y el sur de Centroamérica.
En algunas de estas zonas, la probabilidad de recibir precipitaciones inferiores al promedio supera el 70 %. También se esperan temperaturas excepcionalmente altas, capaces de aumentar la evaporación y agravar la pérdida de humedad del suelo.
Costa Rica enfrenta un patrón similar. El pronóstico subestacional de su Instituto Meteorológico Nacional anticipó un escenario predominantemente deficitario entre el 26 de octubre y el 22 de noviembre. Las condiciones más secas se concentrarían inicialmente en el Pacífico Norte, el Pacífico Central y el Valle Central, antes de extenderse a otras regiones.
En Panamá, el Instituto de Meteorología e Hidrología prevé una disminución de las lluvias y un mayor número de días secos en la vertiente del Pacífico. En algunas zonas del Caribe, en cambio, podrían registrarse precipitaciones superiores a lo habitual.
Estas diferencias muestran que El Niño no produce las mismas condiciones en toda Centroamérica. Una región puede acumular un déficit de lluvia mientras otra registra aguaceros intensos. Incluso dentro de un mismo país pueden coexistir sequía meteorológica, lluvias concentradas e inundaciones localizadas.

Agua y alimentos bajo presión
La reducción y la irregularidad de las lluvias pueden afectar las cosechas, el abastecimiento de agua, la generación hidroeléctrica y las actividades productivas que dependen de los ríos y la humedad del suelo.
El Corredor Seco, que atraviesa partes de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, enfrenta una vulnerabilidad particular debido a su dependencia de la agricultura de temporal y a los déficits acumulados durante la temporada lluviosa.
La Organización Panamericana de la Salud clasificó a Guatemala, Honduras y El Salvador como países de alta prioridad debido a la combinación de sequía e inseguridad alimentaria. En Guatemala, 2,6 millones de personas podrían encontrarse en situación de inseguridad alimentaria aguda entre octubre de 2026 y febrero de 2027.
El fortalecimiento de El Niño ocurre, además, cuando varios países inician la transición hacia la estación seca. Esto reduce el margen para recuperar los déficits acumulados y aumenta la importancia de vigilar los caudales, los pozos, la humedad del suelo y las reservas de agua en los próximos meses.
Los servicios meteorológicos recomiendan seguir los pronósticos nacionales, ya que la intensidad global de El Niño no permite anticipar por sí sola cuándo, dónde ni con qué magnitud se manifestarán sus efectos en cada territorio.
Aviso de transparencia: Esta nota fue elaborada con apoyo de inteligencia artificial a partir de fuentes verificables y revisada y editada por un periodista de Viatori.
