El misterioso guácharo vuelve a sorprender a Costa Rica: nuevos avistamientos reabren preguntas sobre una de las aves más extrañas de América
El guácharo, o pájaro aceite, (Steatornis caripensis) fue registrado en Costa Rica a finales de junio. Foto: Priscilla Aguirre.

El misterioso guácharo vuelve a sorprender a Costa Rica: nuevos avistamientos reabren preguntas sobre una de las aves más extrañas de América

Los recientes avistamientos de un guácharo (Steatornis caripensis) en Belén, provincia de Heredia, han despertado el interés de los ornitólogos costarricenses. Aunque la especie, también conocida como huira pishco, tayo, ave de las cavernas o pájaro aceitoso, no forma parte de la avifauna residente de Costa Rica, cada nuevo registro aporta pistas sobre los desplazamientos de un ave que sigue siendo uno de los mayores misterios de los bosques tropicales.

El registro más reciente ocurrió la última semana de junio de 2026, en una zona franca de Heredia, lo que se suma a una lista de observaciones dispersas registradas en Costa Rica desde la década de 1980, según recuerda la ornitóloga Carmen Hidalgo. Monteverde, Corcovado, Rincón de la Vieja, el Parque Internacional La Amistad, Tenorio e incluso Barrio Luján, en pleno San José, figuran entre los sitios donde la especie ha aparecido ocasionalmente.

Para Hidalgo, miembro del Comité Científico de la Asociación Ornitológica de Costa Rica, estos registros sugieren que el guácharo podría visitar el país con mayor frecuencia de la que tradicionalmente se pensaba. Sin embargo, aún se desconoce si se trata únicamente de individuos errantes o si algunos permanecen durante períodos más prolongados.

«Cada nuevo registro constituye un aporte de gran relevancia para comprender su distribución, su comportamiento y sus patrones de movimiento», explica Hidalgo. Añadió que, hasta ahora, no hay evidencia de que el guácharo se reproduzca en Costa Rica, ni se conocen con precisión las rutas que sigue en estos desplazamientos.

La especie tiene una biología extraordinaria. Es la única ave frugívora nocturna del mundo y una de las pocas capaces de orientarse mediante ecolocalización, un sistema similar al que utilizan los murciélagos para desplazarse dentro de cuevas completamente oscuras.

Jorge Corrales Mayorga, naturalista y miembro de la Asociación Ornitológica de Costa Rica, explica que los avances en telemetría y GPS han cambiado la forma de interpretar estos avistamientos. Estudios recientes muestran que un guácharo puede recorrer más de 100 kilómetros en una sola noche mientras busca frutos de aguacatillos silvestres y otras especies de árboles.

«Siempre he pensado que esos grandes desplazamientos podrían explicar por qué de vez en cuando aparece algún individuo en Costa Rica», comenta Corrales. Para él, la disponibilidad estacional de frutos podría estar favoreciendo incursiones desde poblaciones ubicadas en Sudamérica, donde se concentra la distribución natural de la especie.

Además de su comportamiento nocturno, el guácharo desempeña un papel ecológico fundamental. Al alimentarse de frutos y expulsar las semillas lejos del árbol original, contribuye a la regeneración natural de los bosques tropicales.

Ambos científicos consideran que el avistamiento en Heredia reviste un interés especial porque ocurrió en el Valle Central, una zona donde existen muy pocos registros documentados. El hallazgo refuerza la necesidad de que observadores de aves, fotógrafos de naturaleza y plataformas de ciencia ciudadana continúen documentando estos encuentros.

«Cuando creemos haber entendido las reglas de la naturaleza, siempre aparece un guácharo para recordarnos que la evolución posee una creatividad mucho mayor que nuestra imaginación», reflexiona Corrales.

Por ahora, el origen de los individuos que llegan a Costa Rica sigue siendo un enigma. Pero cada fotografía y cada observación ayudan a reconstruir la historia de una de las aves más singulares del continente.