Guatemala es, esencialmente, un país tropical con todo lo que eso conlleva. La comida, la música, las costumbres, el día a día. Todo, hasta sus paisajes, suele esta marcado por la latitud en donde se encuentra ubicada.
Pero es evidente que para toda regla hay excepciones y en Guatemala hay varias que confirman su propia realidad. Muy al occidente, cercano a México, está el departamento de Huehuetenango, uno de los más grandes del territorio guatemalteco y en el que en cualquier rincón es posible ver esas maravillosas excepciones de las que hablamos.
A 3.200 metros sobre el nivel del mar, en el municipio de Chiantla se encuentra una comunidad llamada Magdalena. Llegar a ella es un tanto complicado ya que hay que recorrer unos 18 kilómetros de caminos de tierra y de difícil acceso. Sin embargo el paisaje que lo rodea hace el recorrido menos duro.
Contrario al verde que inunda mucho de Guatemala, los climas extremos de las alturas de Los Cuchumatanes han moldeado estas tierras y a las diferentes especies vegetales hasta hacerlas parecer una especie de paisaje fuera de este mundo.
Una vez superado el camino se llega a Magdalena. El panorama es similar a cualquier escenario propio de las tierras altas. Clima fresco, viento suave pero frío. Pocas personas y bien abrigadas y pequeñas casas de madera con calefacción a base fogarones de madera.
Praderas de pasto verde, muy corto, y ovejas pastando por todos lados. Por el centro un riachuelo de agua cristalina que desemboca en la Laguna de Magdalena.
De leyyenda a paraíso
Entre los locales circula la leyenda de que esta laguna se formó luego que una chica, llamada Magdalena, se perdiera en el pozo en donde antiguos pobladores se surtían de agua. Cuentan que cuando baja la niebla y se posa sobre el lago, es posible ver la silueta de la malograda mujer.
Debido a su mítico origen, no se permite nadar en sus aguas. A pesar de ello, Magdalena es un paraíso y una oportunidad para disfrutar de un paisaje atípico. Está alimentada por una serie de posas que recorren todo el sitio turístico. El clima es templado a caluroso durante el día y por las noches la temperatura desciende considerablemente.
Es el sitio ideal para los amantes de acampar al aire libre. Si el frío, o la falta de costumbre te prohiben ese tipo de aventuras, existen tres pequeños ranchos en los que podrás pasar la noche.
El ingreso es de Q10 para nacionales y Q20 para extranjeros. Se puede negociar con los locales para obtener una comida a base de carne de cordero y una pequeña tienda para comprar esenciales como agua potable, papel higiénico, jabón, etc.
Para mayor información acerca de precios en las cabañas y reservaciones puedes comunicarte al teléfono 4809-7302.
*Este viaje se hizo gracias a MayaXplor

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