La isla de Flores es uno de esos lugares que cautivan por su belleza, su magia y su misticismo. Aunque hoy en día es un punto neurálgico del turismo, la isla aún mantiene dentro de sí misma un misterio que invita a recorrerla.
Los lugareños se refieren a ella como “la isla más grande del mundo”. Su personalidad turística a veces impide considerar la gran historia que guarda éste pequeño islote de 3.148 km2 de extensión.
La cotidianidad y la diversión

Actualmente es muy difícil encontrar vida local, o de barrio, salvo en rincones muy escondidos de la isla. La mayoría de edificios cercanos a la orilla del lago están destinados a actividades turísticas, como restaurantes, discotecas y hoteles. Sin embargo, en aquellos lugares en donde aún se mantienen familias es normal ver las puertas y ventanas abiertas, lo que le brinda una atmósfera de armonía y tranquilidad a sus calles y callejones.
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En la Isla de Flores las construcciones tienen un aire caribeño, con colores tropicales, sus callejones son estrechos y sus calles de adoquín invitan a recorrerlas una y otra vez. Continúa siendo un centro de actividades cotidianas para los locales, quienes realizan algunos trámites en la municipalidad de la isla o bien la vista de algún familiar. La iglesia es el centro de reunión en épocas como la Semana Santa o durante la fiesta local, que se realiza en enero de cada año en honor al Cristo Negro de Esquipulas.
Lugar para todos los gustos

Flores está a 20 minutos del Aeropuerto Internacional Mundo Maya, que recibe vuelos desde México y Ciudad de Guatemala. La isla está ubicada a 485 km (8.5 horas) al norte de la Ciudad de Guatemala. Hay variedad de touroperadores que ofrecen paquetes para la visita de sitios arqueológicos y otras actividades.
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A orillas del lago es fácil mezclarse entre ventas callejeras de comida típica y restaurantes formales con platillos tradicionales. En ellos un plato de fruta con yogurt y un poco de granola puede costar hasta Q35 ($4.60). Los precios de los hoteles van desde los Q50 ($7) hasta los Q650 ($89) la noche. Hay diferentes restaurantes que sirven comida típica tradicional y varios platillos internacionales.
Un poco de historia

La isla fue conocida originalmente, en maya, como Noj peten que significa ‘Isla principal’. Ya durante la época de la colonia española, se referían a ella como Tayasal, que es una castellanización del vocablo Taj itza, ‘lugar de los Itza’.
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Durante la ocupación ibérica, la isla fue abandonada desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. Para entonces era conocida como Isla de Nuestra Señora de los Remedios, nombre que lleva el templo católico ubicado en la plaza central, pero su nombre fue cambiado a Isla de Flores, en honor a Cirilo Flores, exjefe del Reino de Guatemala, en 1826.
Punto de partida

La isla es un punto de partida para visitar todos los sitios arqueológicos y turísticos que el norteño departamento de Petén tiene para ofrecer.
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Desde aquí hay disponibles tours hacia Tikal, Yaxhá y el Mirador, por mencionar algunos. En todo Petén existen una gran cantidad de lugares turísticos dignos de ser visitados, que van desde la visita a sitios arqueológicos, ecoturismo, turismo comunitario y agroturismo.
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