Joanne Chory es una botánica y experta en genética. En 2019 ganó el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Ella trabaja en una iniciativa que busca frenar el cambio climático, nuestro mayor desafío. A través de manipular genéticamente las raíces de las plantas, Joanne busca conseguir que más dióxido de carbono (CO2) permanezca bajo la superficie del suelo y se reduzca su presencia en la atmósfera.
Según la investigadora, la naturaleza tiene la capacidad de capturar un máximo de 746 gigatoneladas de CO2 anualmente (GtCO2 / Gt= 1×109 toneladas) y reemite 727. Pero anualmente, la humanidad aporta 37 GtCO2 extras por las actividades humanas. Esto suma un exceso de 18 GtCO2, el principal detonante de la actual emergencia climática.
Chory explicó que al manipular genéticamente las raíces de las plantas, tanto con métodos tradicionales o con técnicas pioneras de edición genética, estas logran mantener bajo el suelo un 20% más de CO2.
Este resultado se logra con plantas cuyas raíces sean más abundantes y profundas, y que también contengan una cantidad mayor de suberina: un biopolímero que es la clave de este proyecto. (Es el principal constituyente del corcho y necesita mucho tiempo para su descomposición).
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“La principal cualidad de la suberina es que favorece que las raíces retengan más CO2 y durante más tiempo. Además, estas plantas modificadas, dotadas de raíces más profundas y fuertes, ayudarían a frenar la erosión, otra consecuencia del aumento de las temperaturas, y mejoraría las condiciones del suelo y su capacidad de producción”, dijo Chory. “Las consecuencias de tantísimas emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero son tan graves que se estima que en diez años llegaremos al punto de no retorno, en el que muchos de los problemas que ha detonado el calentamiento global no tendrán solución”, añadió.
Ideal Plants: una promesa de futuro

Ideal Plants es el proyecto liderado por Chory, y se encuentra en fase de experimentación. La especie modelo con la que el equipo está trabajando es la planta herbácea Arabdosis thaliana. Están obteniendo resultados prometedores, y Chory cree que estas modificaciones pueden realizarse en cualquier planta.
El Instituto Salk también está realizando pruebas de campo con nueve cultivos agrícolas, entre ellos especies de soja, algodón, trigo y maíz. La estimación es que dentro de cinco años estén listos los prototipos que se podrán plantar en todo el planeta.
El costo de reducir una tonelada de CO2 sería de solo unos 10$. En diez años se podría reducir hasta 8 GTCO2: casi la mitad de lo que se debería eliminar. El financiamiento se ha obtenido de donaciones. Howard Newman donó $2 millones de dólares. TED apoyó con la subvención de $35 millones de dólares. Y gran parte de la dotación económica de $3 millones de dólares que Chory obtuvo con el Premio Breakthrough en Ciencias de la Vida.
