El experto en cultivos espaciales de la agencia espacial estadounidense, NASA, Gary Stutte, afirmó que el aumento de la población en el mundo (particularmente en Centroamérica) y el deterioro de las zonas agrícolas, ponen de manifiesto la urgencia de soluciones viables para países en desarrollo.

Una de estas soluciones puede ser, siempre según Stutte, la implementación de fincas verticales, que se pueden realizar en espacios reducidos. «En Latinoamérica están varias de las ciudades más grandes del mundo, el agua escasea y las tierras son cada vez menos disponibles para cultivar, por ello, para que estas urbes tengan la capacidad de producir más alimentos y puedan exportar dependerá de la tecnología de la agricultura de ambiente controlado», dijo.

El aumento de la población urbana, la poca calidad de los suelos, la disminución del agua son algunos desafíos que las ciudades lationamericanas enfrentarán en el mediano plazo. En la actualidad, en Latinoamérica, el 81% de la gente vive en ciudades, según un estudio de Población del Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la ONU.

Stutte dijo que es necesario que los países implementen nuevas tecnologías, debido a que las técnicas de agricultura ambiental controlada como las fincas verticales, la producción en invernadero y la agricultura interior se está desarrollando en todo el mundo, sobre todo para áreas urbanas.

Potencial en Centroamérica

Centroamérica tiene el potencial para cambiar de modelo de producción. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Panamá tiene un gran potencial para aplicar estas nuevas prácticas y proveer de tecnología y conocimientos en ambientes controlados a las demás naciones de la región.

Sin embargo, es necesario cambiar de modelo, ya que estas nuevas técnicas requieren de inversión, tanto pública como privada, para que puedan ser de utilidad para grandes segmentos de la población. Según expertos, el retorno de la inversión para una producción de 1,000 metros de fincas verticales, equivalente a 60 hectáreas de tierra cultivada, se obtiene en unos 36 meses, en comparación con los 7 años de un cultivo tradicional.

Otros beneficios que estas fincas representan son la reducción en el uso de agua (85%), el uso de pequeños espacios, menor tiempo de cosecha (50%), la eliminación en químicos en las plantas, menos mano de obra y la no paralización de producir.

Foto de portada: Pinterest
Con información de www.elsalvador.com

Por Viatori

Medio digital en línea, enfocado en la publicación de contenidos relacionados con medio ambiente, desarrollo sostenible y pueblos indígenas de la región centroamericana.

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