La Manifestación de Impacto Ambiental del Royal Beach Club reconoce daños severos a los manglares, los bosques costeros y la fauna silvestre, en un contexto de saturación turística y de crisis climática.
Greenpeace México ha solicitado formalmente, mediante un comunicado, a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) la denegación de la autorización ambiental para el proyecto Royal Beach Club en Cozumel, alegando amenazas ecológicas significativas.
El proyecto, promovido por Royal Caribbean, podría causar daños irreversibles a los manglares y bosques costeros locales, como se detalla en su Manifestación de Impacto Ambiental.
La Manifestación de Impacto Ambiental reconoce los graves impactos, incluyendo la pérdida de la flora nativa y de hábitats de especies protegidas. Con una afluencia anual prevista de 1,4 millones de visitantes en tan solo 17 hectáreas, la magnitud del proyecto genera preocupación por la sobrecarga de los ecosistemas locales, ya afectados por el turismo.
La Manifestación de Impacto Ambiental consta de 642 páginas y destaca al menos seis efectos perjudiciales graves, incluyendo la reducción de la cobertura vegetal y el daño directo a los manglares, ecosistemas críticos legalmente protegidos en México. Además, advierte sobre la pérdida permanente de hábitat para la vida silvestre, lo que obliga al desplazamiento forzado de numerosas especies.
Greenpeace México ha expresado que la naturaleza no puede simplemente «reubicarse» ni «mitigarse» sin consecuencias nefastas. Carlos Samayoa, coordinador de la campaña México al grito de ¡Selva!, enfatizó: «No se puede seguir autorizando infraestructura turística que reconoce impactos severos sobre manglares, selvas y fauna. La protección de los ecosistemas y el acceso público a las playas no son negociables».
El plan, que ha suscitado fuertes críticas, implica transformar una playa local clave en un enclave privado para turistas, lo que pone en peligro el acceso a la última playa pública de la región. Samayoa notó: «Cozumel no necesita más megaproyectos turísticos, sino una transición hacia modelos de bajo impacto, comunitarios y realmente sustentables».

Peligro para la biodiversidad
Las preocupaciones sobre la saturación de visitantes surgen a medida que el proyecto propuesto amenaza con abrumar la ecología local, con los arrecifes de coral y los hábitats costeros en riesgo crítico debido al aumento de la actividad humana. La tensión constante que enfrentan estas estructuras naturales plantea un grave desafío en medio del cambio climático.
En resumen, Greenpeace México ha solicitado formalmente a la Semarnat que rechace el proyecto Royal Beach Club, afirmando que plantea riesgos inaceptables de sedimentación, contaminación y estrés ecológico para los ecosistemas de arrecifes vulnerables. Samayoa concluyó: «El turismo no puede seguir avanzando destruyendo selvas, manglares y arrecifes. Cozumel no es un parque temático: es territorio vivo. Desde la campaña México al Grito de ¡Selva! exigimos que este proyecto sea rechazado».

