Apoyarse en la ciencia y adoptar una actitud más ambiciosa y agresiva para reducir la emisión de carbono (CO2) y desarrollar estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático, son algunas de las ideas del Principio de San José.
La Cumbre de las Partes (COP25) dejó apenas buenas noticias para los activistas, ambientalistas y conservacionistas del mundo. Sin embargo, Costa Rica fue uno de los pequeños faros de esperanza que sobresalieron de esta nube de pesimismo climático.
Los Principios de San José para una Alta Ambición e Integridad en los Mercados Internacionales de Carbono, es una iniciativa que reúne a 19 países, liderados por el país centroamericano, que busca construir un mercado de carbono justo y sólido.
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Los países que conforman este grupo, que se le conoce también como el Grupo No Convencional, son: Costa Rica, Suiza, Belice, Colombia, Paraguay, Perú, Islas Marshall, Vanuatu, Luxemburgo, Islas Cook, Alemania, Suecia, Dinamarca, Austria, Granada, Estonia, Nueva Zelanda, España e Irlanda.
Una de las grandes decepciones de la COP25, fue la falta de consenso para la redacción final del Artículo 6 de los Acuerdos de París, por lo que estos principios tomaron la decisión de hacerlo por su cuenta, como parte de una clara implicación para la reducción y mitigación al cambio climático.
Los principios son:
1- Asegurar la integridad ambiental y permitir la más alta ambición de mitigación posible.
2- Ofrecer una mitigación general de las emisiones mundiales, superando los enfoques de compensación de suma cero para ayudar a acelerar la reducción de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
3- Prohibir el uso de unidades anteriores a 2020, unidades de Kioto y derechos de emisión, y cualquier reducción subyacente hacia el Acuerdo de París y otros objetivos internacionales.
4- Asegurar que se evite la doble contabilidad y que todo uso de los mercados hacia objetivos climáticos internacionales esté sujeto a los ajustes correspondientes.
5- Evitar el bloqueo de los niveles de emisiones, tecnologías o prácticas intensivas en carbono incompatibles con el logro del objetivo de temperatura a largo plazo del Acuerdo de París.
6- Aplicar metodologías de asignación y metodologías de línea de base que apoyan el logro de la Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) y contribuir al logro del objetivo de temperatura a largo plazo del Acuerdo de París.
7- Utilizar la equivalencia de dióxido de carbono (CO2) en la notificación y contabilización de las emisiones y absorciones, aplicando plenamente los principios de transparencia, precisión, coherencia, comparabilidad y exhaustividad.
8- Utilizar la infraestructura y los sistemas de acceso público y centralizado para recopilar, rastrear y compartir la información necesaria para una contabilidad sólida y transparente.
9- Garantizar incentivos para el progreso y apoya a todas las Partes para que avancen hacia metas de emisiones para toda la economía.
10- Contribuir a que las Partes que son países en desarrollo particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático utilicen recursos financieros cuantificables y previsibles para hacer frente a los costos de la adaptación.
11- Reconocer la importancia de la creación de capacidad para permitir la participación más amplia posible de las Partes en virtud del Artículo 6.
«Alentamos a otras partes a que se unan a nuestros esfuerzos para crear una base sobre la que se construya un mercado de carbono justo y sólido”, dijo Carlos Manuel Rodríguez, ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica.

