En 1881, Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución de las especies afirmó,, al referirse a las lombrices de tierra, que “es dudoso que existan otros animales que hayan jugado un papel más importante en la historia del mundo que estas criaturas de organización tan simple”.
Mucho, muchísimo, tiempo antes de Darwin, los antiguos egipcios ya habían reconocido la importancia de estos organismos, ya que observaron cómo, luego de las inundaciones del Nilo, las lombrices incorporaban los sedimentos que traía el agua (limos), al suelo y así volverlo más fértil.
En un estudio publicado en la revista Science, se pudo observar que, contrario a la vasta mayoría de animales que viven sobre la superficie terrestre, las lombrices de tierra presentan un patrón de distribución totalmente opuesto, ya que su biodiversidad y abundancia es mayor en las zonas templadas que en las zonas tropicales.
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Otro de los descubrimientos logrados a partir de este estudio, realizado por 140 investigadores de todo el mundo a partir de datos de casi 7,000 localidades, incluyendo datos ambientales, procedentes de 57 países distintos de todos los continentes excepto la Antártida, fue que el cambio climático puede tener graves consecuencias en estos organismos. La distribución global de las lombrices viene determinada por factores climáticos como las precipitaciones y la temperatura, y cambios drásticos en estos dos elementos podrían afectarlas considerablemente, debido a la necesidad de condiciones más templadas para su desarrollo.
Este estudio busca incluir a las lombrices dentro de las estrategias de conservación de los países, ya que, según sus autores, aunque no es una especie tan emblemática como el jaguar, el quetzal o el oso polar, influyen más en la confección de los diferentes ecosistemas del planeta, debido a que ayudan a la descomposición de materia orgánica, la degradan y ayudan a su descomposición por parte de los microorganismos, lo que hace que los nutrientes sean más asimilables para las plantas. Estas, por ejemplo, se desarrollan mejor en donde la comunidad de lombrices está sana y equilibrada, lo que hace que también las cosechas sean mejores donde hay lombrices.
Todas estas características le han permitido ser bautizada como la
«ingenieras de los ecosistemas», por lo que es necesario que se considere a estos organismos subterráneos, tan importantes como cualquier otra especie que camina por sobre los suelos.
*con información de Grandes Medios
