Islandia considera una amenaza a su seguridad el posible colapso de la corriente atlántica. Foto: Pexels.

Islandia ha declarado el posible colapso de la Circulación Meridional Atlántica (CMA) como una amenaza directa para su seguridad nacional, lo que marca un cambio significativo en la forma en que el país aborda el cambio climático. Esta declaración surge tras la creciente preocupación de los científicos de que el debilitamiento de la CMA podría provocar impactos climáticos catastróficos en Europa y otras regiones.

La CMA es una corriente oceánica crucial que regula el clima en gran parte del hemisferio norte al trasladar agua cálida de los trópicos al Atlántico Norte. A medida que se debilita debido a la afluencia de agua dulce procedente del deshielo de los casquetes polares, los expertos advierten que podría colapsar entre 2035 y 2100 si las emisiones de gases de efecto invernadero se mantienen en niveles actuales.

En una medida sin precedentes, el gobierno islandés ha incluido los desafíos ambientales, en concreto la CMA, en su agenda de seguridad nacional. Esta decisión facilita la acción coordinada entre los ministerios para prepararse ante posibles emergencias climáticas derivadas del colapso de la CMA.

Estudios recientes indican que la AMOC se ha debilitado desde al menos la década de 1970, en correlación directa con el aumento de la entrada de agua dulce al Atlántico Norte. Esta tendencia se atribuye en gran medida al deshielo acelerado de Groenlandia y del Ártico, que altera la circulación impulsada por la densidad, lo que mantiene las corrientes.

Una cumbre celebrada en octubre en Reikiavik reunió a más de 60 expertos en clima para evaluar los riesgos asociados al declive de la AMOC. Concluyeron que los posibles impactos van más allá de los cambios de temperatura, afectando al comercio mundial, el suministro de energía y la producción de alimentos, con implicaciones para la estabilidad social.

Islandia está desarrollando estrategias de emergencia que incluyen reservas de alimentos y combustible, infraestructura mejorada y un refuerzo logístico para prever fenómenos meteorológicos extremos. Estas estrategias demuestran un enfoque proactivo para prepararse ante cambios que podrían perturbar la vida cotidiana y la estabilidad económica en caso de un colapso de la AMOC.

Los expertos a nivel mundial están divididos sobre la urgencia de la amenaza que representa la AMOC. Mientras que países como Noruega, Irlanda y el Reino Unido invierten en investigación para comprender mejor el destino de la AMOC, otros se muestran escépticos ante la probabilidad de un colapso de la AMOC durante este siglo. Sin embargo, la preocupación aumenta a medida que científicos del clima, como Michael Mann, enfatizan que la inacción podría tener graves consecuencias a largo plazo.

El gobierno islandés está tomando medidas para abordar los desafíos que plantea el posible declive de la AMOC y se están evaluando medidas de emergencia. Se esperan más debates sobre los detalles de estas estrategias y su implementación en los próximos meses.

Por Viatori

Medio digital en línea, enfocado en la publicación de contenidos relacionados con medio ambiente, desarrollo sostenible y pueblos indígenas de la región centroamericana.

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