El Instituto Nacional de Bosques (INAB) aprovechó la conmemoración del Día Mundial de la Educación Ambiental para reiterar la importancia de la formación ambiental y la cultura forestal como pilares del desarrollo sostenible en Guatemala.
La fecha, reconocida a nivel internacional, pone en el centro la necesidad de fortalecer el vínculo entre las personas y su entorno natural a partir del conocimiento, la sensibilización y la acción informada. En un país donde los bosques cumplen un rol clave en la regulación del agua, la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático, la educación ambiental se presenta como una herramienta estratégica para formar ciudadanía consciente y corresponsable en la gestión de los recursos naturales.
En ese contexto, el INAB impulsa el programa Sembrando Huella, una iniciativa que combina educación ambiental, procesos de sensibilización y acciones de reforestación en distintos territorios del país. De acuerdo con la institución, el programa ha permitido la siembra de más de 2.9 millones de árboles a nivel nacional, como parte de un esfuerzo por restaurar áreas degradadas y promover una relación más sostenible con los ecosistemas forestales.
Además del componente de reforestación, Sembrando Huella ha alcanzado a más de 400 mil personas mediante ferias forestales infantiles, charlas educativas y jornadas comunitarias, enfocadas principalmente en niñas, niños y jóvenes. Estas actividades buscan trasladar el aprendizaje del aula al territorio, fomentando experiencias prácticas que refuercen la comprensión del valor ecológico y social de los bosques.
El programa incorpora más de un centenar de especies forestales, seleccionadas con base en criterios técnicos como su adaptabilidad a los distintos climas y regiones de Guatemala. Según el INAB, esta diversidad es clave para asegurar la supervivencia de los árboles plantados y la efectividad de los procesos de restauración a largo plazo.
Durante una de las actividades conmemorativas, Pedro Mendoza, técnico en Formación, Extensión y Educación Forestal del INAB, subrayó que la educación ambiental es un componente esencial para construir una conciencia colectiva orientada a la protección de los bosques. En sus palabras, generar conocimiento permite traducir la preocupación ambiental en acciones concretas que contribuyan a la sostenibilidad del país.
La institución hizo un llamado a centros educativos, organizaciones comunitarias, municipalidades, empresas y sociedad civil a sumarse a estas iniciativas, señalando que la conservación ambiental requiere esfuerzos compartidos y sostenidos en el tiempo.
El INAB informó que continuará ampliando sus programas de sensibilización y educación ambiental en distintas regiones del país, con el objetivo de alcanzar a más comunidades y fortalecer la gestión responsable de los recursos forestales como base del bienestar ambiental y social de Guatemala.

