El 41% del total de los anfibios a nivel global están en peligro de desaparecer según la UICN. Foto: Pexels

Más de 48.600 especies de plantas y animales enfrentan hoy un riesgo real de desaparecer. La cifra equivale al 28% del total de especies evaluadas a nivel mundial y ofrece una radiografía inquietante del estado de la biodiversidad del planeta, en un contexto marcado por la aceleración del cambio climático, la pérdida de hábitats y la presión creciente de las actividades humanas.

Los datos muestran que algunos grupos biológicos se encuentran en una situación especialmente crítica. Los anfibios encabezan la lista, con el 41% de sus especies amenazadas de extinción. Su alta sensibilidad a los cambios ambientales, a la contaminación del agua y a la propagación de enfermedades los convierte en uno de los indicadores más claros del deterioro de los ecosistemas. En regiones tropicales, como Centroamérica, la desaparición de ranas y salamandras ya ha alterado las cadenas tróficas completas.

Los corales de arrecife también figuran entre los grupos más vulnerables: el 44% de las especies evaluadas se encuentran bajo amenaza. El aumento de la temperatura del mar, la acidificación de los océanos y la contaminación costera están provocando episodios cada vez más frecuentes de blanqueamiento masivo, comprometiendo no solo a los corales, sino también a miles de especies que dependen de estos ecosistemas para alimentarse y reproducirse.

Los mamíferos son el segundo grupo con mayor riesgo, con un 26% de sus especies en serio peligro de extinción. Foto: Wikipedia

En el caso de tiburones y rayas, el 38% de las especies está amenazado, principalmente por la sobrepesca, la pesca incidental y el comercio internacional de aletas. Su declive tiene efectos profundos en los ecosistemas marinos, ya que estos depredadores desempeñan un papel clave en el equilibrio de las poblaciones oceánicas.

Las plantas tampoco escapan a esta tendencia. El 34% de las coníferas y un alarmante 71% de las cícadas, uno de los grupos de plantas más antiguos del planeta, están en riesgo de extinción. La deforestación, el cambio de uso del suelo y la extracción ilegal para colecciones ornamentales figuran entre las principales amenazas. La pérdida de estas especies también implica la desaparición de servicios ecosistémicos fundamentales, como la regulación del clima y la conservación de los suelos.

Entre los vertebrados más conocidos, el 26% de los mamíferos, el 21% de los reptiles y el 11% de las aves evaluadas se encuentran bajo algún grado de amenaza. Aunque el porcentaje de aves es menor que en otros grupos, su declive es una señal de alerta sobre la degradación de hábitats y la reducción de áreas naturales funcionales.

Finalmente, el 28% de los crustáceos seleccionados evaluados enfrenta riesgos significativos, una tendencia que afecta directamente a la seguridad alimentaria de millones de personas que dependen de estos recursos.

En conjunto, estas cifras confirman que la crisis de la biodiversidad no es un fenómeno aislado ni futuro, sino un proceso en curso. La conservación de especies y ecosistemas se perfila como uno de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI, especialmente en regiones megadiversas como Centroamérica, donde la riqueza natural convive con una alta presión social, económica y climática.

Por Viatori

Medio digital en línea, enfocado en la publicación de contenidos relacionados con medio ambiente, desarrollo sostenible y pueblos indígenas de la región centroamericana.

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