En 1987 un grupo de estudiantes de primaria en Suecia reaccionaron ante la información que su maestra, Eha Kern, les dio acerca de los bosques del planeta. «Cada segundo se pierde un área de bosque del tamaño de un campo de fútbol», les dijo.
Ante la posibilidad de crecer y no poder ver árboles en su futuro, la reacción de estos niños fue “¿Por qué no compramos algo de bosque, para que al menos esa parte esté allí cuando seamos adultos?”.
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Un millón de dólares

Vender galletas horneadas, bañar perros, hacer competencias de salto de conejo y otras actividades a pequeña escala fueron realizadas por estos niños para reunir un millón de quetzales. Con el tiempo se unieron otras escuelas suecas, 4 mil para ser exactos, y decidieron comprar un terreno de bosque.
«En esa época (sin Internet) era extremadamente difícil siquiera conseguir un libro de las especies que habitan en la selva guatemalteca. Para reunir el dinero necesitamos de varios años de actividades», dijo Kern.
Defensores de la Naturaleza

En Guatemala, por su parte, una pequeña organización no gubernamental Fundación Defensores de la Naturaleza (FDN), estaba en búsqueda de donantes para comprar porciones de bosque, con el objetivo de conservarlo.
Se logró contactar con Kern y «El Bosque de los Niños» y finalmente se hicieron con 675 hectáreas que hoy siguen intactas. Ya en 1990, FDN hizo la petición al Congreso de la República para declarar esa zona protegida a lo que el organismo accedió, nombrando a la fundación como administradora del lugar.
La Biósfera de la Sierra de las Minas

El 4 de octubre de 1990 nació la Biósfera de la Sierra de las Minas, una zona protegida que abarca 292 mil ha de territorio, siendo el Bosque de los Niños su zona núcleo.
La zona es una cadena de montañas que alberga los bosques nubosos más extensos de Centro América. Debido a la variación en el gradiente altitudinal, es posible observar desde bosques secos, bosques de pino- encino, bosques nubosos hasta bosques de cimas.
La Sierra de las Minas protege el 70% de las especies de fauna reportadas para Guatemala y Belice y se considera una “isla” de evolución genética, es decir con muchas especies que solo habitan en ella (endémicas). Razones que le han valido ser reconocida internacionalmente por la UNESCO como Reserva de Biosfera.
*con información de SIGAP
