Acompañado en todo momento por su bastón sagrado, símbolo de autoridad jerárquica en la comunidad Mayab’, Salvador Quiacaín se acerca al lugar de la entrevista con un aura de sabiduría que le rodea. Se para y se acomoda el sombrero, se asegura que los detalles de su vestimenta tradicional estén bien orientados y sonríe.

«Nuestros ancestros trataban al agua como un ser vivo, pero ahora sabemos que hay muchos intereses que la tratan solamente como a un recurso más para hacer dinero», dice Salvador, quien es parte del Consejo de Ancianos de San Pedro La Laguna, en Sololá.

Este es un llamado que él, junto a miles de pobladores de diferentes regiones del país, particularmente de zonas con altos índices de pobreza, hace a la sociedad y a las autoridades, para que se tome conciencia de acerca de la importancia de proteger y defender el agua.

Te puede interesar:
Laura Churumel: «El agua es ser vivo»
Día Interamericano del Agua; el agua como un derecho humano
Un cuarto de la población mundial sufrirá por el agua pronto

Un ser con derechos

Foto: Manuel García/Viatori

La lucha de Salvador, y la gente que le rodea, no es motivada únicamente por motivos espirituales y ancestrales. El llamado y las acciones que emprende, es para que las autoridades reconozcan al agua como un ser sujeto a derechos constitucionales, que deberían de respetarse como los de cualquier ser humano.

«Consideramos que la importancia del agua es tal, que se le debe de garantizar el goce de derechos constitucionales. Nadie en esta vida puede vivir sin el agua», dice. «Nuestros antepasados la consideraban como un ser. En la actualidad lo único que sucede es que somos muchas más personas en el mundo y mucha más agua contaminada. Eso debe de cambiar por el bienestar de todos», añade.

Salvador considera que, aunque en su lugar de origen se está trabajando en pro de la salud de la naturaleza, son los gobernantes locales y del Estado los encargados de velar por la creación de leyes a favor del agua. «Pero también es labor de la gente el exigir y velar porque se cumplan esas leyes», comenta.

Trabajo local

Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

La organización comunitaria es esencial para revertir la situación actual, según menciona Salvador. Es a través de ella que se puede ejercer presión a las autoridades para que estas regulen el uso que se le da al agua de parte de intereses privados y comerciales.

«En todos lados dependemos del agua y necesitamos que las comunidades se involucren en la defensa y protección de este recurso. En el lago
[de Atitlán] existe el riesgo de que se instalen empresas privadas que drenarían el agua, afectando a todo el que depende de él», dice.

En general, la responsabilidad de velar por el equilibrio en el uso y el cuidado de los recursos naturales, recae en todos los sectores de la sociedad, especialmente en aquellos que llegan a gobernar. «Quienes están en el poder, deben estar donde están las necesidades de la mayoría«, concluye.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.