Las olas de calor marinas (OCM) han aumentado su frecuencia un 50% en los últimos 10 años, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen impulsando el calentamiento extremo de los océanos.
Las OCM son períodos prolongados de temperaturas superficiales del mar inusualmente cálidas, que superan cualquier cifra histórica registrada anteriormente con respecto a la climatología local, durante al menos cinco días consecutivos y que por consiguiente se pueden considerar como eventos inusuales.
Causadas por el cambio climático y fenómenos atmosféricos, pueden durar semanas o meses, causando daños severos a los ecosistemas, como el blanqueamiento de corales, mortalidad de especies y la migración forzada de fauna marina. Estos períodos prolongados de calor intenso se están agravando, lo que supone una amenaza directa para la biodiversidad marina y los ecosistemas globales.
El aumento de la temperatura oceánica afecta negativamente a los sectores de varias industrias, a la vez que aumenta la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos. Expertos ambientales sugieren que los impactos de la crisis climática pueden limitarse invirtiendo en soluciones basadas en la naturaleza y reduciendo las emisiones de combustibles fósiles.
El principal impulsor de estas olas de calor marinas es el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Estos gases que calientan el planeta, como el dióxido de carbono y el metano, retienen el calor en la atmósfera y contribuyen al calentamiento de mares y océanos. El dióxido de carbono es responsable de casi dos tercios del efecto del calor y puede permanecer en la atmósfera durante siglos.
Además del riesgo ambiental para la vida marina, estos fenómenos de calentamiento generan importantes desafíos económicos para las industrias que dependen de entornos acuáticos estables, como el turismo, la acuicultura y la pesca. Mientras que, las temperaturas del agua se alejan del rango necesario para el desarrollo de muchas especies, la biodiversidad marina disminuye.
El aumento de la temperatura oceánica también contribuye a una mayor inestabilidad ambiental al aumentar la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos, que incluye tormentas, inundaciones y sequías más frecuentes e intensas. Los científicos señalan que, si bien es difícil vincular directamente los fenómenos meteorológicos individuales con el cambio climático sin estudios específicos, el calentamiento de los océanos proporciona un contexto más amplio para realizar estos estudios
Las estrategias para abordar la crisis climática incluyen la protección de los entornos existentes y la reducción de la contaminación futura. Los expertos sugieren invertir en soluciones basadas en la naturaleza, como la protección y la restauración de los ecosistemas costeros que capturan y almacenan naturalmente el dióxido de carbono. Además, limitar los impactos del calentamiento depende de una reducción ambiciosa de las emisiones derivadas de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural.


