Un grupo de especialistas del Tecnológico de Costa Rica realizó muestreos durante un año, y demostró que los nitratos residuales de abonos para la agricultura, llegan en elevadas cantidades al Humedal Nacional Térraba-Sierpe (HNTS), que es el más grande de ese país centroamericano, y uno de los más importantes en materia de diversidad biológica y la purificación del agua.

Se demostró que durante la época de abonar los cultivos, la presencia de nitratos en el río Sierpe (al sur del país), se eleva hasta en un 500%. Los resultados de la investigación indican que la relación entre el crecimiento de la concentración de nitratos y la actividad agrícola es directa. Durante el periodo de fertilización de los cultivos, que generalmente es entre marzo, abril y mayo,  el nivel de los nitratos en el agua se encontró a 20 microgramos por litro, una cantidad cinco veces mayor que en otras épocas del año.

Esto fue dado a conocer en una publicación del sitio web Retema. En ella, los encargados de la conservación en el humedal indican que han notado un crecimiento desmesurado de especies de plantas invasivas en todo el río. “Es un problema grave y por eso presentamos los resultados a las personas de la comunidad y en especial a las instituciones relacionadas con el manejo del humedal o de las actividades agrícolas, para que ojalá se empiecen a tomar medidas para resolver este problema”, indicó
Laura Hernández Alpízar, investigadora de la Escuela de Química del TEC.

En la década de 1990, el Humedal Nacional Térraba-Sierpe fue declarado dentro de la Convención Relativa a los Humedales de importancia Internacional (Convención Ramsar) y como Hábitat de Aves Acuáticas. Debido a su relevancia debiera estar garantizada su conservación, sin embargo, a sus alrededores se encuentran plantaciones de arroz y palma africana que lo amenazan.

Entre las plantas que están creciendo desmedidamente están la negraforra, lirios y la lechuga de río. Este desequilibrio afecta la reproducción de los manglares y limita la cantidad de luz que entra al fondo del río, perjudicando a muchas especies.

Pero además de la preocupación que generan estos resultados, lo que debe incentivar es la búsqueda de soluciones. Tanto las comunidades aledañas como las productoras que siembran en los alrededores del humedal deben tomar en cuenta que las malas prácticas agrícolas están dañando el ecosistema y que aún están a tiempo de mejorarlas.

Por Revista Knowable

Estudiante de periodismo en la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala. Escritora de narración y poesía.

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