Plásticos, desechos tóxicos y orgánicos. Los mares y las áreas naturales están siempre en riesgo, debido al mal manejo que la humanidad realiza de sus desechos y desperdicios.
Con la llegada del COVID-19 (coronavirus), las playas y mares tienen otra preocupación encima: las mascarillas. Debido a que el coronavirus es una enfermedad que se contrae vía aérea, son millones de personas las que han acudido al uso de mascarillas protectoras para la boca y la nariz.
La gente de Hong Kong, como de muchas ciudades asiáticas, continente en donde surgió el coronavirus, han estado utilizando a diario mascarillas protectoras, para evitar el contagio. Sin embargo, estas mascarillas son de un solo uso, por lo que diariamente se desechan unas 7 millones de ellas solo en esta ciudad.
Esto ha provocado, según informó la agencia de noticias Reuters, que las playas y los senderos naturales de Hong Kong empiecen a llenarse con estos desechos.
Las mascarillas están hechas de polipropileno, un tipo de plástico de lenta descomposición.
«Tan sólo hemos tenido mascarillas en un volumen masivo durante las últimas seis u ocho semanas (…) y ahora empezamos a ver su efecto sobre el medio ambiente», acusó Gary Stokes, fundador del grupo ecologista Oceans Asia.
