Para el año 2030, la Organización Mundial de Turismo (OMT) prevé que el turismo mundial moverá a unas 1,800 millones de personas, en contraste con las 1,200 millones de personas que viajaron en 2016.

El turismo es una de las fuentes de desarrollo económico y social más importantes del mundo actual. Sin embargo, es necesario crear mecanismos que eviten que la llegada masiva de personas afecte negativamente el estado del patrimonio natural y cultural de los destinos, especialmente en países en vías de desarrollo.

“Es uno de los grandes retos que los países afrontan para poder lograr que todos los sectores sociales tengan acceso a actividades que generen desarrollo. Para ello es necesario que se den algunos factores clave como la participación activa de las autoridades locales y los vecinos, la organización comunitaria y el ordenamiento territorial”, dijo Flor Bolaños, Oficial de Programa de Energía y Medio Ambiente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a el periódico El País, de España. “En la actualidad, los presupuestos nacionales no están enfocados en el tema de sostenibilidad ni el desarrollo humano”, añade.

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Instagram y las plataformas digitales

Los cenotes son visitados por turistas nacionales y extranjeros. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

La popularización de plataformas digitales como Instagram, generaron un boom turístico en lugares remotos en todo el mundo, muchos de los cuales no estaban en la capacidad de soportar la elevada carga de visitantes.

El turismo hiperlocalizado tiene consecuencias tanto en las infraestructuras de los destinos turísticos como en sus ecosistemas. Las autoridades han tomado cartas en el asunto para detener la sangría, pero hay lugares en los que, quizás, ya sea demasiado tarde.

Lugares como Islandia y Venecia ven como, año con año, la llegada masiva de turistas amenaza el estado natural de sus ambientes. En Islandia se da el caso que a veces hay más turistas que habitantes locales. Venecia, por su parte, es una de las ciudades más visitadas del mundo, con un flujo de 30 millones de turistas al año.

Hay otros lugares, como Amsterdam y las Islas de Skye (Escocia), en donde los instagramers han provocado que las poblaciones locales se aboquen a retomar sus ciudades y «expulsar» al turismo, debido al impacto negativo de este.

Peligro para la vida silvestre

En Puerto Arturo se puede observar el comportamiento de cientos de especies de aves, tanto migratorias como residentes. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

En Centroamérica la cosa no es muy diferente. Debido a la falta de infraestructura, recursos económicos y educación, hay muchos lugares que corren el peligro de ser dañados por los visitantes.

En Guatemala hay ejemplos como el Cráter Azul, en Petén, el Lago de Atitlán y los sitios arqueológicos mayas. “La gente viene y hace su fiesta. Bebe, saca sus banderas y eso es lo más triste que se puede hacer. Es como un sacrilegio actuar así y no saber lo que tenemos”,  dijo Salvador Cutzal, líder comunitario maya k’aqchiquel’.

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La falta de educación de los visitantes, pone en riesgo los hábitats naturales, lo que cambia drásticamente el comportamiento de la mayoría de animales silvestres. «Existen casos en los que aves abandonan a sus crías debido a la presencia de humanos», dijo un guía turístico dedicado al avistamiento de aves en la Cuenca del Lago Atitlán.

En Belice, el atractivo del arrecife Glover hace que sea uno de los destinos más visitados, pero también más amenazados. La presencia del turismo masivo, pone en riesgo la salud del arrecife, lo que ha puesto en alerta a las autoridades del país caribeño.

Otros lugares en la región que están en alerta son Roatán en Honduras, las playas del Pacífico en El Salvador y el Archipiélago de Bocas del Toro, en Panamá.

Educación y diversificación

Pobladores de Tosdos Santos Cuchumatán. Foto: Sandra Sebastián/Viatori

El concurso de las autoridades estatales y gobiernos locales es clave para evitar un impacto más negativo en el patrimonio cultural y natural. Sin embargo, son los visitantes quienes, en última instancia, deben asumir la responsabilidad de respetar la infraestructura y el estado natural de los ecosistemas.

En Costa Rica se capacita a los comunitarios para que mejoren el tipo de servicio que prestan, así como crear experiencias multidestino, para que el visitante se mantenga en movimiento. «Esto reduce el impacto en las áreas naturales», dijo Rodolfo Lizano, Director General de Planeamiento y Desarrollo Turístico del Instituto Costarricense de Turismo (ITC).

Por su parte, Jorge Chajón, Director General del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), mencionó que se les proporciona equipo, conocimiento en primeros auxilios y se les enseñan conceptos básicos financieros a los comunitarios, para que estos puedan administrar mejor sus destinos. «El Estado debe proporcionar las herramientas adecuadas para que los habitantes protejan el patrimonio, pero también que aprendan a administrarlo, de manera que sea una fuente sostenible de ingresos», concluyó el funcionario.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

Un comentario en «Los peligros del turismo en masa»

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