Hecho a base de cloro y magnesio, el cloruro de magnesio es un excelente suplemento vitamínico y su consumo ayuda a nuestro cuerpo a verse joven y saludable.
La vida acelerada en la que vivimos actualmente como sociedad nos lleva a un degeneramiento de nuestras funciones coporales vitales, lo que se traduce en una menor calidad de vida. Si a ese ritmo de vida acelerado le sumamos la mala alimentación, los síntomas de mal funcionamiento se manifestarán tarde o temprano.
El estrés y la ingesta de comidas poco saludables, como la comida chatarra, pueden provocar la pérdida de magnesio en nuestro cuerpo. Esto puede generar hipertensión arterial, taquicardia, estreñimiento, deseos de consumir sal y chocolate, insomnio, ansiedad, hiperactividad y, en personas mayores de 40 años, osteoporosis.
Temas muy serios que, sin embargo, pueden empezar a combatirse con un pequeño cambio de hábitos en tu rutina diaria.
Hierve un litro de agua y agrega 30 gramos de cloruro de magnesio. Una vez frío, bebe 3 onzas a diario y notarás cambios en tu estado de salud general.
Beneficios del cloruro de magnesio
Funciona como un excelente purificante de la sangre y regula su pH. Esto genera una mejor circulación y se reducirán los dolores de articulaciones, de cabeza y mareos. Así mismo, ayuda a eliminar el ácido que se acumula en los riñones, estimula las funciones cerebrales y la transmisión de impulsos nerviosos.
Ayuda a disolver los niveles de colesterol malo, lo que se traduce en una mejora en el sistema cardiovascular. Si el estrés es tu pan del día a día, este suplemento te ayudará a combatirlo, ya que es excelente en contra de la depresión y la fatiga.
También previene el envejecimiento prematuro y es clave para la prevención de la osteoporosis.
Sin embargo, si padeces de diarreas o enfermedades renales o colitis ulcerativa, no es recomendable su consumo, ya que este tiene un efecto laxante.
Otras fuentes de magnesio
Existen muchos alimentos con un alto nivel concentrado de magnesio. Entre ellos podemos contar al cacao, la acelga, lechuga, espinaca y perejil, plátanos, albaricoques, aguacate, melocotón, ciruela y manzana.
Puedes encontarlo también en el pescado, en cereales como el trigo, arroz integral y la avena, así como en legumbres como los guisantes y las lentejas.
Recuerda que puedes siempre consultar a tu médico acerca del consumo ideal para tu cuerpo, dependiendo de tus hábitos, peso y edad.

