Uno de los sectores económicos más golpeados en el mundo por la pandemia global de COVID-19 (nuevo coronavirus) ha sido el turismo. No sólo por el cierre de mayoría de países al ingreso de visitantes extranjeros, o el cierre de atracciones turísticas y parques nacionales, sino porque también muchos consideran que la industria sin chimeneas pudo haber sido una de las responsables por la propagación del virus.
En Centroamérica, región que se ha basado en el turismo como su principal fuente de desarrollo económico en el último lustro, la pandemia podría dejar secuelas profundas. En Guatemala, país que hasta la fecha reporta 156 casos positivos de COVID-19, 5 muertos y más de 13 mil personas en cuarentena, existen algunas voces que anhelan una pronta recuperación de la industria.
Juan Rivera, experto en turismo, observa expectativas poco realistas y demasiado optimistas en referencia al fin de la crisis por el nuevo coronavirus. Se habla de “una recuperación en Europa a mediados de año”, dice. “Algunos, incluso, hablan de buscar nuevos mercados emisores”, pensando incluso en China.
Sin embargo, considerar a China, como un nuevo mercado, cuando no se sabe a ciencia cierta el estado de su sociedad por la pandemia, no es viable. “No tiene ningún sentido, en estos momentos creer que China se va a recuperar más rápido que otros países” explica el experto.
Mientras que los sectores empresariales guatemaltecos organizados como el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) y la Cámara de Turismo (CAMTUR), solamente se han limitado a expresar su preocupación, sin liderar acciones concretas que transmitan tranquilidad, o un plan de acción para mitigar el impacto de la pandemia.
La soledad de los guías turísticos en Guatemala

Guías de turismo especializados, empresas de transporte y hoteleras, todos se han visto afectados por la actual crisis. Todos están preocupados, y expresan frustración por lo sucedido con la epidemia que vino a cerrar al mundo en los primeros seis meses del 2020.
“Esta situación nos ha afectado mucho ya que se han cancelado todos los eventos programados que teníamos, y nos ha tocado devolver los adelantos que se nos habían hecho. Además hemos tenido que despedir temporalmente a los pilotos y guías porque no hay recursos para pagarles”. relata Ana Beltetón, administradora de una empresa de transporte de turismo.
Los guías de turismo son, casi por regla general, trabajadores independientes cuyos ingresos dependen directamente del trabajo que realizan a diario. “En mi caso, me quedé sin trabajo y sin esperanza que en un futuro cercano se pueda reanudar la actividad. No tenemos prestaciones de ningún tipo, como bonos, y no existe ningún ente gubernamental o privado que pueda darnos respaldo en época de ausencia total de ingresos económicos. Mi esposa también trabaja y con parte de algunos ahorros hemos aliviado la situación, pero a ella también ya le suspendieron el contrato de trabajo”, relata Raúl Lorenzana, guía de turismo certificado.
Lorenzana agrega que a los guías de turistas nadie les pone atención, los bancos solicitan mucha “papelería” que no tienen, para optar a créditos y las municipalidades únicamente están viendo por los comerciantes informales. Esto hace que la situación se complique más cuando escuchan que los expertos en turismo dicen que la actividad local podría empezar a resurgir en octubre y la actividad de turismo internacional en el primer trimestre del año 2021.
Elmer Hernández, subdirector del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), mencionó que será el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) el ente encargado de gestionar apoyos para el sector de guías de turismo. «Hemos enviado al MIDES el listado de todos lo guías registrados en el Inguat, para que sean tomados en cuenta en el apoyo económico», ofrecido por el presidente Alejandro Giammattei, como parte de las medidas anunciadas para apoyar a la población.
También habló acerca de la obtención de «créditos blandos» para el sector turístico».

Sin embargo, esas medidas no son suficientes. Antonio Aguilar, guía comunitario al norte de Guatemala, comenta que la situación actual lo ha llevado a realizar prácticas que en situaciones normales no realizaría. “Desde hace un mes que no recibo ninguna entrada económica. Esto ha repercutido en mi economía familiar ya que tengo a mi esposa y mis dos hijas, y he tenido que hacer cosas, con el afán de conseguir comida, como ir a pescar o cortar coxan (cogollo del guano), y aún así estamos con muchas deficiencias en la alimentación, vestido, calzado y salud, muy vulnerables a contraer la enfermedad”, relata.
Aguilar expresa frustración, al ver con “mucha tristeza” cómo el gobierno ayuda a los que están en mejor posición económica “cómo los bancos, a la empresa eléctrica, al CACIF, al Congreso, al PARLACEN, “mientras que a los obreros campesinos y guías comunitarios nos dice que nos quedemos en casa, y que no seamos necios sin saber que nosotros tenemos que salir a buscar comida”.
Juan Xon , guía de turismo del lago Atitlán, habla por todos los afectados en la cuenca del lago. “He trabajado toda mi vida en el ámbito turístico, y nunca pensé que un día todo llegará a parar. Ahora estamos a la deriva, en nuestras casas, aislados, sin ingresos económicos, y esto nos afecta a nosotros como guías de turistas, ya que no contamos con otro trabajo, esta es nuestra única fuente de ingresos y no contamos con ayuda del Gobierno ni del Inguat”.
Xon agrega que a como está la situación se verán obligados a buscar otros trabajos aunque estos por ahora escasean. “En mi caso, tengo fincas y huertos, y pienso dedicarme a esa actividad económica, en lo que dura la crisis, se reanuda el turismo, y regresan los turistas internacionales”, dice por su cuenta Pablo Lizano, otro empresario turístico.
A pesar de todo ello, Xon se mantiene optimista de que el gobierno, o alguna entidad, les ayudará a cruzar este desierto, para salir adelante. “Tenemos la esperanza”, dice.
Crisis antes de la crisis

Como en muchas realidades en Guatemala, las macro-cifras, como cantidad de viajeros que ingresan al país y la derrama económica que generan, no refleja la realidad de las personas que dependen del turismo viven.
Previo a la pandemia del COVID-19, el turismo representaba el segundo generador de ingresos para Guatemala, por detrás de las remesas familiares. En 2019 ingresaron 2 millones 559 mil 599 visitantes no residentes, una cifra récord de llegadas, con 153 mil 697 personas más que en 2018. En divisas se registran ingresos por US$1 mil 249.4.
“Los grandes hoteleros, operadores y transportistas dominan el mercado y trabajan un modelo obsoleto de hace 40 años. Este modelo ya estaba caduco antes de la pandemia, y por eso muchos se quejaban de la falta de turistas. Datos que no coincidían con los de migración y los del INGUAT, porque mucho del turismo que estábamos recibiendo ya no venía en grandes grupos, ni se queda en hoteles de cadena. Hace casi el 100% de su viaje por Internet”, cuenta Rivera.
Para el experto, esta podría ser una oportunidad para reformular todo el modelo, en el que la innovación y la preparación deberían de tener mayor cabida. Sin embargo, el INGUAT, ente destinado a liderar este cambio, se ha limitado a crear campañas de promoción y compartir las acciones del gobierno central durante la crisis actual.
En ese sentido, Hernández mencionó que en INGUAT ya se ha formado un «plan de recuperación de turismo interno», además de contar con una campaña de promoción del país a nivel internacional. «Todos los países iniciarán promoviendo los viajes internos, ya que el turismo internacional va costar un poco más recuperarlo», mencionó.

“Conociendo la frágil estructura de salud en Guatemala, al país le tomará más tiempo recuperarse de esta pandemia. De nada va a servir que el INGUAT haga promoción e invite a los viajeros a venir, si la crisis sanitaria no se ha logrado controlar” puntualiza Rivera.
Aunque desde INGUAT se asegura que existe ya una mesa técnica «para ir buscando estrategias para paliar la crisis», los pequeños empresarios, guías, transportistas, artesanos y otros prestadores de servicios, aún se sienten olvidados en todas las ayudas sociales que está dando el Estado.
“Da coraje porque encima de eso (el Gobierno) nos criminaliza y nos mete a la cárcel”, describe Aguilar, guía comunitario de la aldea Cruce Dos Aguadas, y miembro de la Asociación de Turismo Comunitario de El Zotz-Tikal.

