Luego de realizar un desfile en el que se despedía a las tropas estadounidenses que partirían rumbo a Europa para participar en la I Guerra Mundial, miles de residentes de la ciudad de Filadelfia, en Estados Unidos murieron, a consecuencia de la llamada gripe española.

Corría el año 1918 y las autoridades de la época en esta ciudad estadounidense ignoraron las advertencias acerca de que varios soldados estaban infectados con un tipo de influenza. Al desfile acudieron a unas 200,000 personas para dar el último adiós a sus tropas.

Tres días después, todos los hospitales de Filadelfia estaban desbordados, ya que cada una de sus camas estaba ocupada por gente con graves síntomas de pulmonía. Una semana después, más de 4,500 personas habían muerto, en su mayoría personas jóvenes de entre 20 y 40 años.

¿Qué es la gripe española?

Hospital militar en el Campamento Funston, Kansas, Estados Unidos, durante la pandemia de la gripe española. Foto: Museo de Salud y Medicina

100 años después de esta mortal enfermedad, que se cobró la vida de entre 50 y 100 millones de personas alrededor del mundo, se sabe que la llamada gripe española es un virus de influenza tipo A.

Los síntomas de los afectados incluían fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas y vómitos ocasionales. La mayoría de las personas que fallecieron durante la pandemia fueron personas jóvenes y saludables de entre 20 y 40 años, que carecían de los anticuerpos necesarios para combatir este virus, murieron a consecuencia de neumonía bacteriana secundaria, ya que no había antibióticos disponibles.

Muchos estudios realizados acerca de esta pandemia, sugieren que los primeros brotes se dieron en la base militar de Fort Riley (EE.UU.) el 4 de marzo de 1918.

Se le conoce como gripe española ya que España no participó durante la I Guerra Mundial, lo que evitó que sus autoridades difundieran todo lo relacionado con esta enfermedad. Fue una de las naciones más afectadas por la gripe, con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas.

A la fecha, solo se pueden hacer estimaciones de la cantidad de gente que fue infectada, debido a que los registros sanitarios de la época no eran tan exactos como en la actualidad. Se estima que solo en China murieron unas 30 millones de personas a consecuencia de esta gripe.

En otras áreas del Pacífico, poblaciones aborígenes vieron cómo el 90% de sus poblaciones moría a consecuencia de este virus, al igual que tribus y comunidades africanas, en donde la cifra de muertos abarcó el 100% de sus pobladores.

La clave es el tiempo

Agentes de policía en Seattle, Washington, durante la pandemia de gripe española ocurrida entre 1918 y 1920 que mató a más de 90 millones de personas en todo el mundo.

Para el momento en el que la cantidad de afectados y fallecidos en Filadelfia llegó a su punto crítico, las autoridades decidieron cerrar todas las ciudades y pueblos y enviar a sus pobladores a casa, sin embargo ya era demasiado tarde.

En otra ciudad estadounidense, San Luis, ubicada a unos 1,200 kilómetros de Filadelfia, el escenario fue completamente diferente. Según los registros, cuando las autoridades detectaron los primeros contagios, tomaron la decisión de suspender clases, prohibir actividades masivas y enviar a los trabajadores a sus casas. El resultado: menos de la mitad de infectados y muertos que en Filadelfia.

Esta pandemia, y otras ocurridas durante el transcurso del siglo XX, dejaron como enseñanza que una vez que un virus no puede ser contenido, la prioridad es desacelerar el ritmo de contagio. Una vez que el crecimiento exponencial está instalado, provoca un colapso en los servicios de salud, ya que la cantidad de infectados excede las capacidades sanitarias.

«La clave del distanciamiento social es elegir el momento adecuado para realizarlo», dice el periodista estadounidense Michael Coren, en un artículoen el que resalta lo ocurrido en su país hace 100 años con el ingreso de la gripe española.

Coren cita al Dr. Richard Hatchett, director de la Coalición para las innovaciones de preparación para epidemias en Londres, Inglaterra, quien menciona que otro factor determinante de éxito en el distanciamiento social, es que debe de hacerse antes de que el «1% de la población sea infectada», de lo contrario, su efectividad decrece.

Similitudes y diferencias con el COVID-19

Personal de salud en Hong Kong desinfectan las calles a consecuencia del COVID-19. Foto: REUTERS

Desde marzo de 1918 hasta diciembre de 1920, la gripe española se fue cobrando víctimas en todo el planeta.

En la actualidad, el mundo se enfrenta a la pandemia del COVID-19, por lo que es importante tomar en consideración ciertas similitudes y diferencias entre ambos casos.

El virus actual es un patógeno muy diferente de la influenza. La mayor tasa de mortalidad de la gripe española se dio entre adultos de 20 y 40 años y el actual virus es un riesgo principalmente para los adultos mayores de 60 y para gente con enfermedades previas.

Se estima que un infectado con SARS-CoV-2 puede contagiar a un promedio 2,2 personas, 22% más alto que en el caso de la gripe española, que fue de 1,8 personas.

Al no haber tenido contacto previo con el patógeno del coronavirus, se estima que este puede llegar a contagiar al 80% de la humanidad cuando la pandemia haya corrido todo su curso.

Todas estas razones hacen que el distanciamiento social sea una de las mejores alternativas para disminuir el número de fallecimientos y evitar el colapso de los servicios sanitarios de los países, especialmente en Latinoamérica y África, en donde más carencias se viven.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.