Los bosques de San Cristóbal el Alto cuentan con el cuidado de los habitantes del pueblo. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

En una época en que la tecnología ha avanzado tanto y le hemos dado un lugar importante en el día a día, nos perdemos de las mejores experiencias: el contacto con la naturaleza. Oír aves, reconocer plantas, visitar sitios naturales, caminar por el bosque, descansar bajo las nubes o las estrellas.

Los niños que crecieron hace 30 años tuvieron una infancia más “real”. Los niños de ahora tienen más posibilidad de conocer lugares, animales o plantas, pero a través de la pantalla.

Hay que disminuir la conexión al Wi-fi y aumentar la conexión con la naturaleza. La mayor amenaza para la humanidad es el calentamiento global, pero este es producto de las actividades dañinas con que los humanos destruimos nuestro entorno.

Al reconectar con la naturaleza nos daremos cuenta de la importancia de cuidar los bosques, mantener limpios los ríos, lagos y océanos, disminuir el consumo de animales, valorar la función que cada ser vivo tiene para los ecosistemas.

Conexión entre los humanos y la naturaleza

Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Existen muchos documentales y series sobre la naturaleza. Pero nada puede igualar la vivencia directa. Salir al jardín o a un parque cercano. ¿Sabes reconocer la flora y fauna comunes? Si viajas a una montaña, un volcán o a la playa, ¿sólo ves arboles, flores y animales, o puedes nombrarlos?

Convivir con la naturaleza es beneficioso. El estudio “Conciencia ecológica y bienestar en la infancia. Efectos de la relación con la naturaleza” realizado por Silvia Collado y José Corraliza, señala que cuando los niños tienen un nivel cercano con la naturaleza se reduce el estrés y aumenta la capacidad para afrontar situaciones adversas. Lo mismo sucede con los adultos, nos ayuda a relajarnos.

Sembrar árboles, flores u hortalizas es una actividad muy beneficiosa. Se reconoce la importancia de la tierra, el agua y la luz. Verlos germinar, crecer y florecer es una experiencia enriquecedora.

Actitud ecológica

Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Al reconocer la importancia de cada elemento del medio ambiente es inevitable el cuidar de él. Las conductas diarias cambian. Se cuidan los recursos como el agua y la electricidad, reduciendo su consumo.

También se practica el reusar, reciclar y reducir con todo lo que usamos día a día. La belleza de la naturaleza siempre ha estado allí, pero con nuestros actos la vamos disminuyendo.

La decisión de proteger el planeta es una esperanza para que las futuras generaciones también puedan ver ríos limpios, bosques habitados y sepan que aún hay muchos animales viviendo en los casquetes polares de nuestro planeta.

Por Revista Knowable

Estudiante de periodismo en la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala. Escritora de narración y poesía.

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