La riqueza de la diversidad biológica que Guatemala guarda, inspira a diferentes entidades estatales e internacionales a llevar a cabo programas de conservación para proteger la vida silvestre que habita los diferentes ecosistemas naturales del país.

En El Chapetón, una playa ubicada en Chiquimulilla, Santa Rosa, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), con el apoyo de la Wildlife Conservation Society (WCS) y la Dirección de Normatividad  Pesca y Acuicultura (DIPESCA), se llevan a cabo diversas actividades, como monitoreos de la fauna marina y el estado de los ecosistemas, recolección de huevos de la tortuga parlama (Lepidochelys olivacea) y programas de educación y tecnificación a los comunitarios para proteger a esta especie de tortuga que anida en las playas de la localidad.

Desove a plena luz del día

La playa de El Chapetón recibió a dos tortugas parlama a plena luz del día. Foto: Violeta Pérez/Viatori

Al igual que sucede en diferentes playas del litoral Pacífico de Guatemala, como Monterrico, Sipacate, Hawaii y la Blanca, por mencionar algunas, la labor de todas las personas involucradas se resume en la recolección de huevos de tortuga, que luego son entregados a los tortugarios de las diferentes localidades, para su siembra, incubación y posterior liberación.

Las tortugas, por cuestiones de seguridad propia y de sus huevos, acostumbran a salir del mar para desovar por las noches, ya que los potenciales depredadores disminuyen con la puesta del Sol. Sin embargo, durante la realización de este reportaje, se tuvo la suerte de ver a dos parlamas cavar sus nidos, depositar unos 30 huevos cada una, cubrir sus nidos y regresar al mar.

«El avistamiento de tortugas marinas existe todo el año, sin embargo hay más presencia de estas en los meses de septiembre y octubre», dijo Luis Martínez, Director Regional de CONAP Suroriente.

Participación comunitaria

Cada comunitario debe de entregar la llamada Cuota de Conservación, que se compone del 20% de cada colecta de huevos que realizan. Foto: Violeta Pérez/Viatori

Lo interesante de estos programas de conservación, es que incluyen la participación de la población local. De acuerdo a la Resolución 01-21-2012 del CONAP, todas las personas que viven de la recolección de huevos de tortuga, deben realizar la entrega del 20% del total de los huevos colectados como Cuota de Conservación a una Unidad de Conservación conocida comúnmente como tortugario.

El tortugario de El Chapetón, al igual que el de las Lisas, está bajo la dirección de DIPESCA, quienes además de capacitar a técnicos para el correcto manejo de los huevos, y la posterior liberación de las tortugas recién nacidas, conocidas como neonatos, también realiza campañas de educación para los niños y niñas de la comunidad, así como imparte diferentes talleres a las mujeres de la localidad.

«Para finales de este año o para 2020, tenemos el deseo de un campamento tortugario, en el que se le dará educación ambiental a los niños y jóvenes y enseñarles todo lo relacionado con estas actividades de conservación», mencionó Alejandra Paz, de DIPESCA.

Cabe resaltar que se hacen más acciones en 12 tortugarios que inician desde el municipio de Moyuta y finaliza en Iztapa, Escuintla. De acuerdo a los registros de temporada de anidación de 2018-2019, «se han liberado más de 430,000 neonatos de tortuga», añadió Martínez.

Acciones para la conservación

Según CONAP, se han liberado más de 430 mil neonatos durante la temporada 2018-19. Foto: Violeta Pérez/Viatori

Para asegurar que se conozca la conservación y protección de estos especímenes se detallan las acciones que se realizan para la misma:

  • La tortuga Parlama sale del mar y a pocos metros del mismo cava un agujero con un diámetro de aproximadamente 50 centímetros de profundidad en donde hace el desove (o depósito de los huevos).
  • Posterior  a ello tapa el agujero y hace camuflaje para que no pueda ser encontrado fácilmente, y cuando éste ya está listo y en resguardo vuelve al agua.
  • Los guardarecursos de CONAP esperan unos minutos y sacan los huevos de la tortuga para evitar que las personas o animales puedan sacarlos antes y que estos se pierda.
  • Luego son trasladados al tortugario que corresponda con la finalidad de resguardarlos hasta que estos después de 50 días los neonatos de tortuga estén listos para salir del caparazón, los mismos son identificados por especie, día de su resguardo y cantidad para llevar un control.
  • El CONAP, realiza la liberación de los neonatos de tortuga en la playa en donde las tortugas buscan el agua y se van a su hábitat.

Por Violeta Pérez

Publicista y comunicadora. Me gusta la fotografía y el helado.

Un comentario en «Impulsando la conservación marina en Guatemala»
  1. Me encantó la experiencia de poder ver estos seres tan nobles, no te hacen daño y su naturaleza es la misma, velar x su propio bienestar, además desde que son bebes o neonatos tienen la capacidad de valerse por si solos y buscar su hábitat.

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