La planificación en el crecimiento de una ciudad es importante, no solo para el bienestar de las personas que la habitan, sino para generar oportunidades de desarrollo económico y social. Esto aumenta cuando esta ciudad, o pueblo, cuenta con algún atractivo natural y/o turístico que atraiga a visitantes nacionales e internacionales.

Partiendo de esa premisa, Ericka Guillermo, encargada del Departamento de Desarrollo Turístico del Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), considera que si los pueblos guatemaltecos desean basar su modelo de crecimiento económico y social en el turismo, deben de «priorizar la planificación territorial» de sus lugares de origen.

«Es importante que temas como el de los Pueblos Pintorescos esté basado en urbanística, manejo de los recursos, gestión del territorio y que los alcaldes estén conscientes que solo de esta forma pueden tener su pueblo en las condiciones mínimas, favorables tanto para los vecinos como para los visitantes», dice.

Socialización de la información

La población en general debe de participar de las decisiones que afecten el desarrollo de sus pueblos. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Lograr eso pasa, según Guillermo, por socializar la información con la población de la localidad, para que los habitantes comprendan que el beneficio de un pueblo ordenado y sectorizado, con planes de manejo de desechos sólidos y orgánicos y de protección del patrimonio cultural y natural, genera bienestar a los residentes, mientras atrae a visitantes.

«Queremos fomentar la planificación municipal, poniendo énfasis en el desarrollo turístico», añade Guillermo. Por ello, el INGUAT impartirá un diplomado de Turismo Sostenible al personal de 9 municipalidades en diferentes regiones de Guatemala. «Desde octubre a diciembre de 2019, el personal de estos municipios recibirán conocimientos que los llevará a pensar más en función de un ordenamiento territorial, tomando en cuenta factores como la gobernanza comunitaria y municipal, la accesibilidad universal y la mejora en la conectividad«.

Esto también pasa porque la población local se involucren en temáticas como el manejo de los desechos sólidos, particularmente del plástico, el respeto a las disposiciones municipales y el cuidado y protección del ornato y el patrimonio natural de sus comunidades.

Apuesta por lugares más desarrollados

La inclusión de Santa Catarina Palopó en el listado de Pueblos Pintorescos podría darse en los próximos 9 meses. Foto: Viatori

Una de las problemáticas con las que el sector turístico se encuentra es que cada lugar anhela el mismo apoyo en mercadeo, infraestructura y promoción que reciben destinos como Antigua Guatemala, Panajachel y Quetzaltenango, por mencionar algunos. Sin embargo, eso no es posible, ya que las condiciones de unos y otros lugares varían considerablemente.

«Hay lugares que no tienen oferta hotelera o su infraestructura es inexistente. Nosotros tomamos la decisión de fortalecer aquellos lugares que ya cuentan con una base de la cual partir, para que los recursos sean mejor aprovechados», cuenta Guillermo.

Sin embargo, esto no es garantía de éxito ya que, según Guillermo, hay algunos lugares, populares para el turismo local e internacional, que han mostrado síntomas de decrecimiento y descuido de los rasgos culturales tradicionales guatemaltecos. «Ventas de productos importados, música extranjera, descuido y mal manejo de la basura y un serio desinterés para con la cultura guatemalteca. Es importante que [los pueblos de Guatemala] comprendan la importancia del patrimonio cultural que poseen», dice.

Gentrificación de los pueblos

La zona turística de San Marcos La Laguna es un ejemplo de gentrificación. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

La revitalización de los lugares conlleva el riesgo de gentrificación. Al subir la plusvalía del suelo, antiguos dueños de inmuebles familiares y terrenos ven una oportunidad de ganancia, lo que los lleva a vender sus propiedades a compradores extranjeros o grandes urbanizadoras y multinacionales.

En Guatemala existen casos como el de San Marcos La Laguna, lugar en el que la cultura local ha desaparecido de la zona turística y los residentes ya no pueden aspirar a vivir del turismo, salvo como empleados de negocios de personas extranjeras. En la Isla de Flores, ya no existen muchas familias que residan en la isla, debido a que la mayoría de inmuebles fueron convertidos en hoteles, negocios comerciales, bares y/o restaurantes.

Pero para Guillermo, esto no representa un riesgo para el resto de destinos de Guatemala, por el momento. «El tipo de turismo que viene al país valora la cultura local», lo que permite una oportunidad para la gran mayoría de involucrarse. Sin embargo, es «clave la tecnificación de la planificación», así como la «descentralización de los servicios turísticos», para que el beneficio llegue a todas las personas.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

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