Cuando pensamos en un mojito cubano, automáticamente se nos vendrá a la cabeza, o a la punta de la lengua, el sabor a lima, yerbabuena y azúcar.
Sin embargo, este emblemático cóctel de origen cubano ha probado tener una versatilidad que bien merece poner a prueba.
Un poco de historia
A mediados del siglo XIX a este trago se le conocía con el nombre de ‘el Draquecito’ en honor a Sir Richard Drake, un famoso pirata del siglo XVI quien recorría los mares del Caribe en busca de tesoros y especies.
La primera versión llevaba aguardiente, azúcar, lima, menta y otras hierbas. No fue sino hasta la década de 1860, cuando ya existía un ron de mejor calidad, que la receta se mejoró y pasó a llamarse Mojito.
Ya en en el siglo XX, cuando se popularizó, gracias en parte al escritor estadounidense Ernest Hemingway, quien frecuentaba la famosa Bodeguita del Medio, en la Habana, se le agregó el hielo picado, que sirve como filtro y permite que las hojas de yerbabuena se mantengan al fondo del vaso.
Variantes
En la actualidad el mojito ha dado paso a un gran número de variaciones, por lo que continúa siendo uno de los tragos más populares en todo el planeta. Desde pomelo, fresas, piña, sandía. Cualquier sabor que se te ocurra puede convertirse en tu próximo mojito.
Mojito Moras y Cerezas
- 3 ramas de hierbabuena
- ½ limón en trozo
- 2 cucharadas de azúcar
- ½ onza de BacardiPazz
- Cerveza (preferiblemente Gold)
Preparación:
Directamente en el vaso donde se disfrutará la bebida incorpora la hierbabuena, el medio limón cortado en cubos, azúcar y las moras, estruja los ingredientes evitando “molerlos”, agrega el ron, rellena hasta la mitad del vaso o copa con la cerveza de su preferencia (evita las negras) completa la capacidad incorporando hielo, mezcla ligeramente y disfruta.

FUENTE:
Juan Carlos Fernández
Maya Lounge
Hotel Real InterContinental Guatemala

