Cualquier persona que se precie de haber disfrutado un poco de su vida tendría que contar dentro de sus experiencias de vida una velada acompañada de un vaso  de whisky.

Cuando en el continente americano los españoles comenzaron a invadir y a imponer su cultura por la fuerza, allá a finales del siglo XV, en Escocia el fraile John Cor, luego de destilar cebada y centeno, obtuvo unas 1.500 botellas de whisky, o Uisge Beatha, que en céltico significa ‘Agua de Vida’, las que distribuyó a toda la población como medicina.

Se le consideró, en ese entonces, como un antídoto para la pena y la depresión, por lo que empezó a ser consumido durante entierros y velorios y poco a poco se popularizó la costumbre de brindar y celebrar.

El proceso de fabricación del whisky

Para que una bebida sea considerada como whisky escocés, debe de contar con una preparación muy particular. El primer paso es el malteado de la cebada. Para ello, ésta se remoja y escurre varias veces y luego se almacena durante unos seis días para que germine.

Una vez germinada, la cebada se seca en unos hornos mediante el humo de un carbón orgánico llamado turba, que se forma a partir de la descomposición de seres vegetales. Este proceso, que dura tres días, ayuda a darle el color acaramelado a la malta.

Una vez seca la cebada, se muele y se convierte en una harina que se mezcla con agua y con levadura para dar paso al proceso de fermentación, que dura tres días. Luego de ello, el líquido obtenido se destila dos veces, lo que da como resultado un whisky de entre 60 y 70 grados.

A partir de aquí viene el proceso de añejamiento. Dependiendo del tipo de whisky cada proceso es totalmente diferente.

Básicamente ese es el ciclo de vida de un whisky, desde su concepción hasta que llega a nuestras manos.

Las maneras de beber el whisky son tan variadas como las personas que lo beben. No hay una fórmula definida, pero sí un objetivo en común: disfrutar de momentos agradables en compañía de nuestra gente favorita y de una bebida que comenzó siendo una medicina para el pueblo y un elixir de reyes.

Whisky con té

1 ½ onz. de whisky Cutty Sark

3 onz. de té frío

1 rodaja de limón

Hielo

En un vaso corto vierte todos los ingredientes y revuelve levemente para que se mezclen. Adorna con una rodaja de limón.

Fuente: Distribuidora Alcazarén, S.A.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

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