El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés), realizó una investigación en la que se determinó que el desarrollo humano es igual, o mayor, de dañino que los derrames petroleros para los ecosistemas marino-costeros, particularmente para los arrecifes de coral.

El estudio consistió en comparar los efectos de un derrame petrolero ocurrido en 1986 en la Bahía Las Minas, en el Caribe panameño, en los arrecifes que afectó con el estado de los sistemas de corales no contaminados, ubicados a unos 60 kilómetros al este del accidente, entre Portobelo e Isla Grande.

Esto se pudo determinar gracias a las observaciones hechas por los científicos, en las que se pudo confirmar que en ambas áreas, el número y la diversidad de especies había disminuido y el número de colonias juveniles era bajo, ya que la presencia de vida actual no ha sido suficiente para regenerar el coral a su estado previo al incidente petrolero.

Pérdida de biodiversidad

El derrame de petróleo de Bahía Las Minas en 1986, es considerado como el «más grande registrado en hábitats costeros en Panamá», por lo que ha sido sujeto de estudio durante décadas.

Ese incidente ha provocado la disminución de corales duros (Scleractinia) y corales de fuego (Millepora), así como el aumento de diferentes tipos de algas que reducen la cantidad de oxígeno en el océano, permitiendo la aparición de enfermedades en los corales.

En las zonas costeras, en donde el petróleo no afectó los ecosistemas marinos, las consecuencias del desarrollo humano, como la sobrepesca, la contaminación y el aumento de la sedimentación han contribuido al aumento en la temperatura del mar y las enfermedades de los corales.

A los científicos les preocupa la forma en que otros factores externos continúan contribuyendo al deterioro de los ecosistemas marinos en áreas que solían estar sanas y obstaculizando la recuperación en áreas afectadas por la contaminación por hidrocarburos.

«Si el desarrollo no planificado continúa aumentando los arrecifes podrán sobrevivir, pero sin una recuperación sustancial. Los arrecifes de coral a lo largo de la costa caribeña central de Panamá están prácticamente condenados por el desarrollo costero», dijo Héctor Guzmán, biólogo marino del STRI.

Fuente: El Nuevo Día

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

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