Las cámaras trampa han resultado ser una gran herramienta para los biólogos e investigadores del mundo, ya que les permite realizar monitoreos de la vida silvestre en lo profundo de la selva, sin alterar o molestar a los animales.
Esto se dio en la Estación Biológica las Guacamayas (EBG), dentro del Parque Nacional Laguna del Tigre, en donde cámaras trampa han captado a dos especies que son poco conocidas por el público en general, pero que son vitales para los ecosistemas tropicales de la selva mesoamericana.
El primero es un mamífero carnivero conocido como Tayra (Eira barbara), un animal que habita desde México hasta Argentina. Mide alrededor de 70 cm y pesa 5 kg. Tiene la cabeza blanquecina o canosa y es de hábitos arborícolas. Es omnívoro, se alimenta de frutos, insectos, carroña y pequeños vertebrados.
Según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), su estado es de preocupación menor. Sin embargo, la pérdida de cobertura boscosa en los diferentes países, la pone en serio riesgo de desaparecer.
El segundo animal es un ocelote (Leopardus pardalis), un pequeño felino que también es llamado jaguarcito. Se distribuye, al igual que la tayra, por todo el continente americano. Su cuerpo tiene una longitud de cabeza y cuerpo de 70 – 90 cm, cola relativamente corta (30-40 cm, un 45% de la longitud de cabeza y cuerpo) y un peso en el entorno de los 11 kg.
En la región de Mesoamérica, es el tercer felino más grande, después del jaguar y el puma.
*Material cortesía de la Estación Biológica Las Guacamayas (EBG)
