Aunque la pandemia del nuevo COVID-19 vino para alterar la vida de todas las personas en el planeta, los incendios forestales no conocen de esas eventualidades humanas, por lo que la temporada 2019-20 llegó a Guatemala como todos los años.
A pesar de las restricciones de movilidad para toda la población de ese país, marzo y abril se reportaron como los meses de mayor actividad. Según instituciones como el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) y el Instituto Nacional de Bosques (INAB), aseguran que en Guatemala, el 100% de los incendios forestales son provocados por la mano humana, con el afán de cambiar el uso del suelo en los lugares en donde se producen.
Eddy Mansilla, guardarrecursos del Cerro Alux, en la zona central de Guatemala, y Roger Agustín, de Protección Forestal de INAB, nos cuentan lo que significó batallar los fuegos durante la pandemia, y los nuevos riesgos que eso incluyó.
*FOTO DE PORTADA: Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).
